Por: Eduardo Ulibarri 5 junio, 2015

El mensaje fue claro y visionario: “Mi administración impulsará la creación de una red de transporte articulada que incluirá un sistema ferroviario eléctrico complementado con un nuevo sistema de servicio de autobuses que utilizarán solamente biocombustibles”.

Lo planteó el presidente Luis Guillermo Solís durante una reunión cumbre especial de la Asamblea General de la ONU, en setiembre del pasado año.

Cuando lo leí, me sentí entusiasmado. Ya no. Hoy la prometida red es solo un espejismo. En su lugar lo que existe es un proyecto de ley para “fortalecer” el Incofer, darle recursos fijos y encargarle que impulse un tren eléctrico intercantonal. La propuesta entró en la corriente legislativa en el 2011 y el Gobierno la ha declarado prioritaria. Pero el plan integral brilla por su ausencia: se ha decidido impulsar una parte antes de concebir el todo.

Esto se llama hacer las cosas al revés.

Contar con un entramado eficaz de transporte impulsado por energías limpias es una tarea urgente; también, muy compleja. Implica integrar varios componentes y alinear dispares intereses, en un sistema de partes múltiples que, hasta ahora, han actuado con caótica autonomía. Por esto, debe partir de una concepción orgánica, tras la cual corresponderá allanar los caminos legales, definir su estructuración, financiamiento, construcción y eventual operación. Entonces deberán asignarse las competencias institucionales.

Esto se llama hacer las cosas al derecho.

El proyecto sobre el Incofer es bueno para despertar la imaginación; además, contiene elementos rescatables. Sin embargo, vulnera principios básicos de la buena administración pública. He aquí dos ejemplos:

“Fortalece” una institución antes de definir cuál será su papel en el sistema, lo cual implica condicionar este a las prioridades e intereses de aquella.

Le otorga destinos específicos: 5% del impuesto a los combustibles. Así, agudizará la rigidez del presupuesto nacional y asegurará el financiamiento de la entidad al margen de sus resultados.

Sorprende que, con el largo camino andado sobre planificación y gestión, el Gobierno insista en caminar con la cabeza hacia abajo; también, que en esa ruta lo acompañen tantos diputados.

(*) Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).