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Actualizado el 30 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Han abundado en estas últimas semanas las informaciones periodísticas sobre la salud mental de los habitantes. Así, la prensa les brinda a los lectores un material variado sobre uno de los problemas esenciales del país, pero, sobre todo, les proporciona buenas pistas para conocer la realidad de Costa Rica en este campo.

Se trata, pues, de dos cuestiones diferentes. Una es la información, en general, sobre la existencia y propagación de un problema social que, de alguna manera, nos puede afectar, y el otro, sobre el aporte de conocimientos concretos respecto a su naturaleza y extensión. Lo primero es de orden social y lo segundo, personal y directo.

Nuestro reportaje de ayer sobre este tema hace hincapié en la relación entre el estrés y la labor en una empresa. Su conclusión es que las empresas tienen pocos remedios para atacar y dominar los diversos trastornos mentales de sus trabajadores. Pocas son las que proporcionan un tratamiento serio y seguimiento personalizado. ¿Por qué? Porque el tema de la salud mental en Costa Rica es todavía incipiente y no existen siquiera las guías y los programas específicos en las empresas, en beneficio del personal. En esta oscuridad de conocimientos y de prácticas prevalecen, en consecuencia, los prejuicios, según explica la presidenta de la Asociación Costarricense de Psiquiatría, Virginia Rosabal.

La Política Nacional de Salud Mental 2012-2021 vio la luz en octubre pasado, a fin de concretar un plan de acción sobre la materia, pero, como es fácil apreciar, está en sus inicios. No hay políticas aún de formación de recurso humano ni normas concretas de atención. El principal problema de la CCSS en cuanto a incapacidades, tanto en el ámbito interno como externo, recae, según el doctor José Salas, asesor de la Cámara de Industrias, en la salud mental, cuyas manifestaciones son el estrés, la ansiedad, los ataques de pánico, los trastornos obsesivo-compulsivos y de alimentación, que pueden desembocar, en violencia, abuso de drogas y alcohol, tensión en las relaciones familiares, depresión y aun el suicidio.

Este es un problema mundial personal y económico-social, que afecta al 73% en Estados Unidos y al 22% en Europa. En cuanto a Costa Rica, no se tienen datos ciertos y concretos por ser un tema incipiente en el país, lo que no exime al Estado de una fuerte crítica.

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¿Por qué nuestros mayores problemas han surgido en el campo social, esto es, en la vida de las personas? ¿Por qué nos ha importado tan poco la gente pobre? Esta es la pregunta brutal que la historia y la política nos plantean.

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