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Actualizado el 24 de julio de 2013 a las 12:00 am

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La página 8A de La Nación de anteayer se intitula: “Aunque se inicie la obra, ni la platina se podría terminar”. Este título puede repetirse en diversas obras, pues somos un país de sinfonías y de charangas inconclusas. Entonces, dirá alguien, ¿cómo en tan poco tiempo se concluyó el magno proyecto de Intel y cómo en el pasado se llevaron a cabo, a tiempo y derecho, planes que fueron y son motivo de orgullo nacional?

No voy a contestar ni a dar razones sobre esta inflexión o quiebre en nuestro país en el campo de la construcción de obra pública. Tendría que consumir mucho tiempo y espacio para explicar algo que está a la vista y que todos sufrimos diariamente y, lo que es peor, no obstante este padecimiento y la disconformidad nacional por este estado de cosas, no llegan a tiempo las rectificaciones necesarias. Pareciera que esta es una ley de la historia. Cuando los problemas se acumulan, la voluntad de corrección disminuye y llega un momento en que, ante el cúmulo de calamidades sociales, el Estado, que es parte del problema, no sabe por dónde empezar y si acomete la solución, se pierde en la maraña burocrática.

El Ministerio de Obras Públicas(MOPT) ha sido, así , el gran monumento a la ineficiencia. Prueba evidente es el hecho de que esta es la institución pública que, en estos cinco años, ha contado con más recursos y que, pese a esta holgura, no ha podido salir adelante. Más bien, pareciera que los recursos abundantes lo han maniatado. Así lo ha demostrado, hasta la tontera, el empréstito del Banco Interamericano de Desarrollo(BID) por $850 millones, de los cuales solo se están ejecutando cerca de $150 millones en la ampliación de la vía entre Cañas y Liberia. La segunda parte del desembolso de este crédito, proyecto por proyecto, como ocurrió con la primera parte, debe pasar primero por los aros de la Asamblea Legislativa por cuanto así lo dispusieron nuestros perínclitos diputados de oposición. ¿Cómo, cielo santo, puede progresar un país en estas condiciones y con esta mentalidad?

Por esta mentalidad no será posible terminar ningún gran proyecto de los planificados en el 2010. La concesión de la carretera a Limón, la ruta fronteriza 1856 al norte del país, la reparación del puente sobre el río Virilla, en la General Cañas; la renovación de las concesiones de buses, la trocha y otros, seguirán esperando. Estos son buenos proyectos que por la maraña institucional, y pese al esfuerzo del gobierno, no pudieron terminarse más temprano. El MOPT, como expresó el actual jerarca, “consume a cualquiera” y las apelaciones han sido una ruina para el país. “Todo, en fin, en el MOPT, como ha dicho el ministro Pedro Castro, se tiene que reformar”. No todo tiempo pasado, por más que digan, fue mejor. El pasado disipado nos pasa la cuenta.

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