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Actualizado el 13 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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El 8 de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicitó su informe “Perspectivas de la Economía Mundial”, en el que desnuda una economía internacional que ha iniciado un nuevo proceso de transición, siendo una de las regiones más vulnerables a los cambios América Latina y el Caribe.

Actualmente estamos ante un gradual proceso de reequilibrio en el que las economías avanzadas se fortalecen, en tanto que las emergentes (ahora llamadas “economías sumergentes”) se están desacelerando, en muchos casos mucho más rápido de lo previsto, teniendo por delante el doble reto de enfrentar un entorno de menor crecimiento y el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

Economistas de Goldman Sachs han señalado, incluso, que los años dorados de los emergentes quedaron atrás y que, “si bien habrá oportunidades cíclicas, la era de la supremacía estructural está seguramente acabada”. Así, se espera que los retornos serán mucho menores en la próxima década.

Para América Latina y el Caribe, el FMI ha proyectado para este año un crecimiento del 2,7%, por debajo del 3,4% publicado hace seis meses. Para América Central hay perspectivas de decrecimiento ante la debilidad de la demanda externa y el menor volumen de las remesas. En el caso de Costa Rica, se espera un crecimiento del 3,5%, 0,7 puntos menos que lo proyectado en abril pasado.

El gran temor adicional es que la Reserva Federal proceda a retirar los estímulos a la economía demasiado pronto, y se provoque una mayor volatilidad a unos ya de por sí nerviosos mercados por las dificultades del Congreso para llegar a acuerdos sobre el presupuesto y el levantamiento del techo de la deuda, tema abarcado en mi columna anterior.

Preocupan el impacto que podrían tener el aumento de las tasas de interés y la caída de los flujos de capitales, aunados a una baja en las materias primas (centrales para algunos países de la región) y un entorno de desaceleración

Las recomendaciones ante tales perspectivas, tanto del FMI como de la Cepal, en su publicación “La coyuntura económica internacional y sus consecuencias macroeconómicas para América Latina y el Caribe”, coinciden en la necesidad de que los países pongan en orden su situación macroeconómica, ajusten su política monetaria (dejar que el tipo de cambio se deprecie como respuesta a las salida de capitales) y velen por la sostenibilidad fiscal.

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Advertidos, es urgente prepararnos, en un momento de por sí retador para nuestro país, ante el altísimo déficit fiscal y la reciente advertencia de la calificadora Moody´s respecto a una posible baja en nuestra calificación de deuda soberana.

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