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Santificar lo arbitrario

Actualizado el 15 de mayo de 1995 a las 12:01 am

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Santificar lo arbitrario

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Édgar Fonseca
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Édgar Fonseca
Llama la atención cierto esfuerzo público por justificar la arbitrariedad. Nos referimos a recientes manifestaciones a raíz del procesamiento dictado en los tribunales contra el exministro Soley por el caso de la expulsión de un grupo de asaltantes venezolanos.

La actuación judicial contra Soley constituye, para algunos, ni más ni menos, otro destello de ingobernabilidad, de cómo se puede llegar a empantanar la acción del Estado. Esto es de cómo se contribuiría a evitar que el Poder Ejecutivo, en algunas circunstancias, ponga en práctica acciones perentorias sin importar si son apegadas al ordenamiento jurídico La emprenden contra el régimen legal y contra quienes, según estas voces, usan y abusan de aquel. Insinúan, incluso, manoseo del Poder Judicial.

Lo delicado de este tipo de afirmaciones es que no solo conllevan gravísimos cargos, sino que alimentan una visión apocalíptica del Estado, pero se reservan posibles soluciones. ?Detrás de qué andan?

En el caso de los asaltantes venezolanos, lo mínimo que esperaba el país era una actuación apegada al orden jurídico. ?Se dio? No.

Fue la propia Corte Suprema de Justicia la que se encargó de censurar al Poder Ejecutivo por la arbitrariedad que había cometido al disponer de personas que se suponían bajo tutela de los tribunales. ?Debía callar la Corte? No.

Nos parece que, de haber actuado así, hubiese sido cómplice de un irrespeto constitucional y legal flagrante. O es que, para desatascar la acción estatal se debe bendecir, de hoy en adelante, la violación de las leyes.

No hay duda de que se necesita mayor fluidez en la acción del Estado, pero no creemos que ello se logre pisoteando el ordenamiento jurídico.

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