Opinión

‘Rock’, de luto

Actualizado el 23 de marzo de 2017 a las 12:00 am

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‘Rock’, de luto

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El domingo pasado murió a los 90 años Chuck Berry, uno de los artífices de la revolución del rock & roll que irrumpió a mitad del siglo pasado. Negro, alto, fibroso, con una mala leche descomunal y más que dudosa catadura moral (estuvo en la cárcel por líos), Berry mezcló la tradición musical del blues negro del Sur profundo de los Estados Unidos, con otros estilos como el boogie-boogie y la música country (música de blancos) para definir un nuevo sonido que tomó el mundo por asalto.

La manera como tocaba la guitarra eléctrica (todo un performer), la aceleración del ritmo, la estructura musical de sus canciones y, sobre todo, sus letras, pequeños cuentos sobre la vida y aspiraciones de una juventud rebelde, fueron una referencia indispensable para lo que siguió después: la “invasión inglesa” de los Beatles y los Rolling; la “respuesta americana” de Hendrix, Joplin o los Eagles y hasta el rock ingenuo y comercialón de los Beach Boys.

No fue, por supuesto, el único que cinceló la nueva era en la música popular. Formó parte de una camada que definió el sonido primigenio del rock. Quisiera recordar, entre otros, a Little Richard, un huracán en el escenario que alternó períodos de estrella de rock con pasantías como pastor evangélico; Jerry Lee Lewis, que tocaba el piano con los pies y, sobre todo, a Elvis Presley.

Pienso que Berry fue el más grande: otros cantaban, eran virtuosos de un instrumento o ejecutantes magnéticos; él, además, fue compositor y escritor excepcional, capaz de acoplar historias a un nuevo ritmo, de tempo infernal. Esas letras definieron la iconografía del joven rebelde: el auto, el viaje sin rumbo fijo por la inmensidad y la baby a la par. No eran cantos al amor utópico, sino miradas a la vida real.

Canciones como Johnny B. Goode y, sobre todo, Roll over Beethoven ( Dame campo, Beethoven , que ahora es el tiempo del rock & roll ) son piezas fundacionales. Bob Dylan, premio Nobel de literatura del 2016, John Lennon, Mick Jagger y Erick Clapton, gigantes de la música pop, reconocieron con admiración, su deuda con él.

Me llega profundo cada vez que oigo a Chuck Berry, su música básica, poderosa, profundamente contestataria en su momento. Hoy, tantas décadas después –y no puedo evitar pensar así– la siento también como música ingenua: anunciaba un nuevo mundo que nunca llegó, o al menos, no como lo creían los jóvenes de esa época.

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