Opinión

Reingeniería total

Actualizado el 04 de febrero de 2017 a las 12:00 am

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Tiene razón el gobierno cuando dice que con el proyecto de ley de empleo público, que convocó y luego retiró, no resuelve el problema del déficit fiscal. Tampoco lo resuelve con ninguno de los proyectos de aumento de impuestos que ha presentado. El problema fiscal es algo más complicado como para pensar que se arregla con un plumazo de parte de los diputados.

El déficit fiscal tiene que ver con impuestos y con gastos. Si se gasta más de lo que ingresa, se tiene un problema. De ahí que una posible manera de resolver el problema es procurando aumentar los impuestos. Ciertamente, algo no anda bien cuando se tiene un alto grado de evasión, que incluye los que defraudan al fisco, los contrabandistas y una alta proporción de informales. Esto se explica parcialmente por la complicada estructura tributaria que tiene Costa Rica, la cual debe enmendarse.

La otra parte del problema fiscal tiene que ver con la capacidad de pago que pueda tener la economía, así como la voluntad de pagar impuestos de los ciudadanos. Y eso está relacionado con el uso que se le dé el dinero recaudado. Si la gente recibe a cambio de lo que paga una buena calidad de servicios públicos, entonces vivirá mejor, será más eficiente produciendo, generará más ingresos y, por ende, podrá pagar más impuestos. En caso contrario, que es lo que suele suceder, pagar impuestos se vuelve una tortura. Si la calidad de la educación, de la seguridad ciudadana o de las carreteras es cuestionable, a la gente le duele pagar impuestos. Si la pobreza no se alivia con los programas sociales, la gente prefiere hacer la caridad directamente, y no a través del gobierno.

De ahí que para resolver el problema fiscal se requiere algo más que pasar una ley que ordene los abusos en salarios y pensiones de los empleados públicos. Se necesita, además, un ordenamiento de la estructura del Estado, eliminar duplicidades, excesos y desperdicios. Se deben replantear objetivos y estrategias de muchas instituciones para orientarlas a las necesidades actuales.

Se requiere de una reingeniería total del Estado costarricense, orientándolo a lograr la máxima eficiencia y eficacia en el uso de los recursos que dispone. Para eso puede ser que se necesiten algunas leyes. Pero, sobre todo, se requiere mucha acción y liderazgo de parte del Ejecutivo, para agarrar el toro por los cuernos y así impulsar un verdadero cambio.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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