Opinión

Pensar en hacer cosas diferentes

Actualizado el 16 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Costa Rica parece haber perdido la senda del crecimiento. Lo que en el pasado era motivo para “rajar”, hoy no se ve tan favorable. Algo no hemos estado haciendo bien en los últimos años.

Cuando parece que lo que uno viene haciendo no funciona, siempre es bueno escuchar a alguien estudioso y analítico, que aporte una nueva visión desde afuera. Por eso fue muy valioso el encuentro, la semana pasada, con el destacado economista y profesor de Harvard Ricardo Hausmann, en ocasión de un seminario de la Academia de Centroamérica.

Hausmann nos recordó que en su viaje anterior al país, en 1998, se hablaba de Costa Rica como un país con un pasado glorioso, destacado por su democracia, igualdad, educación, prosperidad y paz. Pero ya había algunos signos de debilidad: crecimiento mediocre, educación rezagada, desigualdad en aumento y dificultades macroeconómicas (fiscales y monetarias). Diecisiete años después se encontró con un diagnostico muy similar. Pareciera que poco o nada ha pasado en todo este tiempo.

El Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, dirigido por Hausmann, analiza los factores que distinguen a los países que muestran mayor grado de crecimiento. De sus estudios, han concluido que el concepto de “complejidad económica” es de suma importancia. Se han dado cuenta de que la riqueza de los países es impulsada por el conocimiento productivo y la utilización de este para hacer muchos productos complejos. Es decir, no basta con mejorar el grado de educación de la población; esta debe aprender a usar sus capacidades para producir muchas cosas, y diferentes.

De lo que nos dice Hausmann, concluyo yo, es que en Costa Rica nos hemos preocupado demasiado por cuánto gastamos en educación y hemos descuidado cómo se interrelacionan las capacidades de las personas. Nos hemos dedicado a graduar muy buenos ingenieros, pero no le hemos dado suficiente importancia al desarrollo de emprendedores capaces de generar productos diferenciados de clase mundial. Tratamos de ayudar a los microempresarios, pero cuando empiezan a crecer y hacerse grandes les ponemos obstáculos.

Tampoco se piensa mucho en cómo hacer para que la gente esté más conectada. Se pierde mucho tiempo en viajar al trabajo, ya sea por las presas o porque las empresas quedan lejísimos de donde viven los trabajadores. Eso le resta movilidad al recurso más importante con que cuenta este país: la gente.

Si se quiere salir del subdesarrollo, hay que pensar en hacer cosas diferentes.

(*) Luis Mesalles es economista. Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente es presidente de Academia de Centroamérica, socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada. Participa en varias juntas directivas y también en el Comité de Inversiones de IBP-OPC.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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