Opinión

Pelotón verde

Actualizado el 06 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Pelotón verde

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Con humor, los analistas estadounidenses suelen describir las más dañinas disputas intestinas de los partidos políticos como un pelotón de fusilamiento circular. A la orden de fuego, nadie queda en pie. El Partido Liberación Nacional elevó la práctica a una forma de arte, perfeccionada a lo largo de lustros hasta alcanzar asombrosas cumbres de sincronización y puntería.

Como si hubiera arrasado en las últimas elecciones, el partido acelera el ritmo de los fusilamientos, sin atisbo de piedad para sí mismo. Cuando faltan rifleros, se dispara en el pie, convirtiendo su flanco más débil, la ética, en tema destacado del congreso ideológico.

Para los efectos, es irrelevante si la dañada imagen del partido se corresponde con la realidad. La corrupción liberacionista existe en la mente de la ciudadanía y las protestas de renovada pureza crean una grosera disonancia. El único efecto previsible es exacerbar el enojo, sobre todo cuando quienes predican el cambio no visten túnica blanca.

Parecida disonancia produce el anuncio de un viraje a la izquierda. La lectura equivocada de los últimos resultados electorales guía ese disparo en el pie. Si existiera un país volcado a la izquierda, al PLN le costaría trabajo ponerse en sincronía con siquiera un ápice de credibilidad.

Pero a la agrupación rara vez le faltan fusileros. La baja de Johnny Araya es un buen ejemplo. El fundamento ético de su condena es discutible, pero no cabe duda de la intención de sacarlo del camino, especialmente en un partido donde tantos asuntos de indiscutible talante ético pasan sin pronunciamiento. Eso para no mencionar el difícil trance en que ahora se encuentra el presidente del tribunal encargado de dispensar justicia selectiva.

El exalcalde pretende volver al cargo y lo postulará un partido emergente. Es imposible minimizar sus posibilidades, luego de tanta experiencia en comicios municipales y años de congregar lealtades.

El PLN le puso enfrente a una figura sacada de lo más profundo de su inventario tradicional, por demás esposo de la actual alcaldesa. Si Araya logra su objetivo, Liberación habrá renunciado a la más importante alcaldía del país, cuando solo debía desobedecer la orden de fuego para asegurarla.

Pero el pelotón está activo y hay una alcaldía, segunda en importancia, donde el PLN corre el riesgo de lograr la reelección. La orden de fuego resonó en Alajuela a dos días de la postulación de Roberto Thompson. La herida todavía no es mortal, pero sangra.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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