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Panorama político

Actualizado el 04 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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El panorama político de cara a las elecciones del 2014 está claro. Los partidos eligieron candidatos y las expectativas de una coalición entre grupos opositores se esfumaron. Existe la posibilidad de conformar alguna alianza, pero el contorno de los próximos comicios difícilmente variará de manera significativa. Es hora de comenzar a revisar la oferta, pero el hecho más destacado es que nadie se presenta sin lastre, como lo hiciera, por ejemplo, Ottón Solís al lanzar su primera candidatura.

Entre las principales agrupaciones, el Partido Liberación Nacional (PLN) arrastra el desgaste de dos gobiernos seguidos, un pesado fardo para la aspiración de obtener el tercer mandato consecutivo por primera vez en su historia. En el curso de esas dos administraciones, sobran las polémicas, los escándalos y los cuestionamientos.

El Partido Acción Ciudadana (PAC) presenta, por primera vez desde su fundación, una cara nueva. Luis Guillermo Solís, ex secretario general del PLN, tiene medio año para darse a conocer e intentar reconstruir al PAC, maltratado por divisiones internas, pugnas ideológicas y su equívoco proceder en la alianza parlamentaria opositora, donde pagó el precio de entregar muchas de sus principales banderas. Le toca, también, recuperarse de una convención donde no logró demostrar capacidad de convocatoria al punto de haber atraído un número muy similar de votantes al de hace cuatro años, cuando la elección del candidato fue cerrada.

El Partido Unidad Socialcristiana (PUSC) también presenta una cara nueva, reclutada en las filas de una profesión muy respetable y apta para evocar el legado histórico de la agrupación con el título de “doctor” insistentemente atribuido al candidato Rodolfo Hernández. Da muestras de gozar de un segundo aliento, pero no está claro hasta donde el electorado estará listo para perdonar los graves escándalos que afectaron a sus principales dirigentes y redujeron al partido a su mínima expresión.

El Movimiento Libertario no se siente obligado a cambiar de rostro, pero el de Otto Guevara evoca las polémicas en que se ha visto involucrada la agrupación. Otro tanto puede decirse de Óscar López y Accesibilidad sin Exclusión (PASE).

En todos los casos, es más fácil pensar en buenas razones para explicar una pérdida. En política, ninguna derrota es inexplicable, pero la particularidad del caso es que en la nuestra, las posibles explicaciones no se limitan al rechazo de un programa de gobierno ni a la fuerza arrolladora de los planteamientos contrarios. Ninguno de los partidos está libre de cuestionamientos y todos exhiben graves inconsistencias. Eso dice algo del panorama de la política nacional.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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