Opinión

Entre líneas

Oportunidad y riesgo

Actualizado el 13 de abril de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Oportunidad y riesgo

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El país votó por el cambio. No cabe ninguna duda. La dirección del cambio es otra cosa. Hay cansancio con Liberación Nacional y deseos de renovar el mando, mas la avalancha de votos a favor del Partido Acción Ciudadana no habría sido posible sin el concurso de simpatizantes de otras agrupaciones, algunas de ellas distantes de los planteamientos del PAC.

El rechazo al continuismo es impresionante, pero sus beneficiarios harían mal si olvidan los resultados de la primera ronda. El 2 de febrero, los votantes se manifestaron con igual firmeza contra la prolongación del gobierno liberacionista, dándole un 29% de los votos en una jornada con diez puntos menos de abstencionismo. De paso, evidenciaron la fragmentación política de la sociedad costarricense.

El PAC consiguió, ese día, el primer lugar por un par de puntos, destinados a convertirse en avalancha el 6 de abril, cuando electores de todas las fuerzas políticas acudieron a las urnas, amalgamados por el propósito de destronar al PLN.

El resultado del proceso, visto en conjunto, es paradójico. El presidente electo con la mayor cantidad de votos en la historia gobernará con la fracción legislativa más reducida, porque el Congreso conformado el 2 de febrero refleja la fragmentación política como no lo hicieron los comicios presidenciales del 6 de abril.

Nada de eso resta méritos a la victoria del PAC ni a su candidato, hoy presidente electo, Luis Guillermo Solís. Simplemente, aconseja prudencia al sopesar el triunfo y su significado para la futura Administración. Los resultados son, al mismo tiempo, medida de un riesgo y de una histórica oportunidad depositada por los votantes en manos de los vencedores.

El riesgo consiste en ceder a la tentación de creer demasiado en el segundo resultado y muy poco en el primero, con el peligro de hacer una mala medición de fuerzas. La oportunidad está en la posibilidad de consolidar el respaldo de la mayor parte de ese electorado, no todo, porque el presidente electo difícilmente conseguirá complacer a una conjunción de fuerzas tan variopinta.

La conducta necesaria para lograr esa consolidación es exactamente inversa a la prohijada por la ilusión del 6 de abril, consistente en dar por descontado el apoyo de quienes proporcionaron al PAC una votación masiva. Una actitud dogmática y excluyente puede disipar la ilusión en lo que tarda en cantar un gallo.

No es difícil comprender lo sucedido en los comicios del 6 de abril, el reto está en darle una lectura correcta a los resultados del 2 de febrero, sin que las anteojeras del triunfalismo reduzcan el campo visual y distorsionen el análisis.

  • Comparta este artículo
Opinión

Oportunidad y riesgo

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

Ver comentarios
Regresar a la nota