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Actualizado el 17 de febrero de 2017 a las 12:00 am

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Más comercio. Más turismo. Más inversiones. Más tratados. Más alianzas. Más diversidad. Estas son las claves para una estrategia nacional que aminore eventuales efectos negativos de la administración Trump y, al margen de que se den o no, genere mayor desarrollo.

Partimos de una gran ventaja: en la mayoría de esas variables tenemos buen terreno recorrido, fortalezas claras y logros sólidos. Sin embargo, aunque el gobierno ha hecho una buena tarea con lo que hay, sus temores, confusión y lastres doctrinarios han evitado ir más lejos para resistir las posibles corrientes negativas y acelerar las positivas.

A nuestro favor trabajan 14 tratados bilaterales y regionales de libre comercio activos, y uno próximo a firmarse, de Centroamérica con Corea del Sur. Tras la baja del 2015, las exportaciones subieron 7,7% en el 2016; el turismo 10% y otros servicios mostraron gran dinamismo. La inversión extranjera directa (IED) se redujo en el mundo, pero aquí ha seguido aumentando. Ninguna categoría de productos representa más del 9% de nuestras ventas externas. Sin embargo, alrededor del 40% de ellas van a Estados Unidos, de donde viene un porcentaje similar de turistas y más de la mitad de la IED: una concentración riesgosa.

Desde estas fortalezas debemos dar un salto para neutralizar las debilidades y ampliar y diversificar aún más nuestros vínculos comerciales y financieros. En el mundo de hoy difícilmente podremos lograrlo sin una participación activa en nuevos bloques.

Tenemos cerca uno dinámico y afín, que además nos abrió las puertas hace tres años: la Alianza del Pacífico , compuesta por México, Colombia, Perú y Chile. Pero hemos rehusado pasar del umbral. La trascendencia de la AP no es solo el mercado combinado de cuatro países con los que ya tenemos tratados comerciales; es también su voluntad de generar mayor coordinación estratégica y, sobre todo, usarla como plataforma hacia la región Asia-Pacífico, donde será casi imposible ampliar nuestra huella actuando en solitario.

Ante los nuevos riesgos y retos comerciales, el gobierno baraja ideas interesantes, pero tímidas. Es hora de pensar más en grande y dar el paso que tanto ha postergado.

(*) Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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Eduardo Ulibarri

radarcostarica@gmail.com

Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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