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Normas huecas

Actualizado el 23 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

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El Partido Acción Ciudadana (PAC) tronó una y otra vez contra la falta de austeridad de Administraciones pasadas e hizo bandera de algunos casos concretos, como la cantidad de asesores legislativos asignados a los diputados. Para dar fuerza a los reclamos y no dejar duda de su voluntad de cambio, el partido puso los compromisos por escrito, elevándolos a la condición de principios éticos.

Llegó la hora de gobernar y la bancada oficialista no alcanzaba la mayoría. Negoció con otros partidos, pero el voto socialcristiano resultó esencial para conquistar el Directorio legislativo. El nuevo aliado tenía apetito de asesores y el PAC le cedió, muy discretamente, siete de sus plazas.

Viene, entonces, la lección de ética para tontos. Mientras los diputados del partido limiten el número de asesores a su servicio, las demás plazas asignadas al PAC pueden ser empleadas para forjar y fortalecer alianzas políticas. La ética del PAC, debemos entender, está divorciada de los objetivos y valores invocados para darle sentido.

El objetivo de las norma sobre el empleo de asesores no es practicar la austeridad, porque la cesión de las plazas no ahorra un céntimo. Descartemos, también, por absurda, la extraña intención de limitar los puestos asignados al PAC, como objetivo en sí mismo, sin ulteriores deseos de ahorrarle dinero al Estado.

El único otro propósito imaginable es ganar votos presentándole al electorado una intención de austeridad inexistente, pero eso reñiría con normas éticas más generales, incluyendo los Diez Mandamientos.

A la transgresión de las normas escritas del PAC, interpretadas como lo haría cualquiera al leerlas, se sumaría entonces el menosprecio por el valor de la verdad. No hablemos siquiera de la opinión que le habría merecido al PAC de la llanura la construcción de alianzas a partir de nombramientos financiados con fondos públicos.

Para rematar, la agrupación se aseguró de colocar a su presidenta en un puesto legislativo. Al parecer, no había plazas, salvo la de un chofer recientemente jubilado. Eso no fue obstáculo. La plaza fue recalificada, asignada a un departamento donde no es necesaria y, de inmediato, se la utilizó para nombrar a la funcionaria del partido. Como en el caso de los puestos cedidos a la bancada socialcristiana, ninguna regla del PAC describe esta conducta específica, pero ningún intérprete medianamente cuerdo dejaría de notar el conflicto con las normas existentes por voluntad del propio partido.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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