Opinión

Columnista

Mundial de Fútbol

Actualizado el 08 de junio de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Mundial de Fútbol

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Esta semana se iniciará la Copa Mundial de Fútbol en Brasil, y, en esta oportunidad, está en juego no solo qué equipo se convertirá en el próximo campeón mundial en este deporte, sino también la reelección de la presidenta de ese país, Dilma Rousseff, y la sede de las Olimpiadas de Verano del 2016.

En el llamado país del fútbol no todos están contentos con la realización del Mundial. El inicial apoyo del 79% (2008) ha caído a un 48%, y sus opositores han subido en el mismo periodo del 10% al 41%.

Son varias las razones de tal inconformidad.

Pese a importantes avances sociales como la dramática disminución de la pobreza en los últimos 14 años, Brasil es todavía un país con grandes carencias en áreas sensibles para la población, como salud, educación y servicios públicos.

La inversión que demandó el Mundial de Fútbol podría estar cercana a los $15.000 millones, con estadios que hasta triplicaron su estimación inicial, obras inconclusas y cuestionamientos de corrupción.

Todo ello es parte de lo que ha ayudado a avivar las voces que cuestionan las prioridades de inversión y la relación costo- beneficio, lo cual ha motivado protestas en las calles.

Se suman al malestar algunas declaraciones e imposiciones de personeros de la FIFA, así como la alteración de la vida habitual de los brasileños ante los usuales inconvenientes de nuevas construcciones, cambios en vías de tránsito y la llegada de cientos de miles de turistas. ¿Cómo y cuándo se canalizarán esos sentimientos de enojo?

Si las protestas provocan la interrupción de algún partido, o bien amenazan la seguridad en los estadios o en las calles, podrían ponerse en tela de duda las capacidades de liderazgo de Rousseff, en momentos en que, si bien continúa como favorita, su popularidad y ventaja se ha acortado frente a sus adversarios Neves y Campos. Desconocida es también la reacción del Comité Olímpico Internacional, que ya ha criticado el poco avance de cara al 2016. Para Rousseff, sin duda, se trata de la hora de la verdad.

También hay que reconocer que, en un escenario optimista, Brasil tendrá una de las más importantes plataformas mediáticas de la actualidad para proyectarle al mundo por qué pertenece al cada vez más protagónico grupo de países emergentes, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China),

Como costarricense de corazón y simpatizante del fútbol español, debo reconocer que los brasileños cuentan con una oportunidad histórica de superar el fantasma del fatídico “Maracanazo” (1950), y convertirse en el primer equipo con seis copas mundiales. Si esto sucede, las posibilidades de reelección de Dilma Rousseff llegarán hasta las nubes.

  • Comparta este artículo
Opinión

Mundial de Fútbol

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota