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Actualizado el 15 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

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Si octubre se tiñe de rosa por las campañas de sensibilización y apoyo a la lucha contra el cáncer de seno, noviembre es aprovechado para crear conciencia sobre asuntos relevantes de la salud de los hombres, como el cáncer de próstata.

Movember es un movimiento cada vez más popular en el mundo, que surge en el 2003 a partir de una iniciativa de jóvenes en Australia, quienes se dejaron crecer el bigote como muestra de solidaridad con un amigo que sufría cáncer de próstata. A partir de esta fecha, en varios países se han abierto capítulos del movimiento, en cuenta el nuestro.

En el mejor espíritu colaborativo entre sexos, y basándonos ahora ya no en el #Hefor-She, sino más bien optando por un #SheforHe, me uno al llamado de concienciación mundial para invitar a mis queridas lectoras a que convenzan a sus parejas, hijos y amigos para que adopten mejores estilos de vida, conozcan sus factores de riesgo (antecedentes familiares o genéticos) y, sobre todo, que consulten a su médico y se practiquen los exámenes con la regularidad que este les indique.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el cáncer de próstata es el primer cáncer en las Américas en cuanto a casos nuevos y el segundo en cuanto a muertes por cáncer en hombres. Lo mismo sucede en Costa Rica.

Las tasas de incidencia y mortalidad por este tipo de cáncer varían entre países y regiones, en donde, paradójicamente, los que tienen un PIB más alto presentan mayores índices de incidencia y mortalidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de tabaco y alcohol, una dieta poco saludable y la falta de actividad física aumentan el riesgo a padecer esta terrible enfermedad, ¡qué mejor invitación a cambiar estos hábitos de vida!

Alrededor de la enfermedad, así como en el caso de la depresión masculina, existen mitos, estereotipos y temores vinculados a una mal entendida masculinidad que opera negativamente en contra de la salud de los hombres.

Existe reticencia al examen rectal y temor a que el tratamiento haga perder la masculinidad, por lo que se opta peligrosamente por el silencio. Opera lo mismo en otro padecimiento masculino como la depresión. A los hombres les cuesta buscar ayuda sicológica o revelar abiertamente su dolencia, lo que dificulta el diagnóstico.

El aumento de casos de este tipo de cáncer, unido al envejecimiento de la población, justifican elevar el nivel de prioridad y concienciación, y por eso me uno al llamado de Movember.

Nuria Marín Raventós es licenciada en derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en artes liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.

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