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Actualizado el 09 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Recordamos que tío Néstor decía: “Hay personas tan brillantes que la inteligencia les sirve solo para desperdiciarla”. Después de ver y oír las reacciones de ciertos dirigentes políticos frente a los resultados de la más reciente justa electoral (no la “fusta electoral” que mencionaba un amigo guacimeño aludiendo a los intentos de imposición política de algunos gamonales), también nos vino a la memoria una especie de refrán al uso, en nuestra niñez, en el barrio El Carmen de Alajuela, donde por azar habitaban varias familias de carniceros: “El que todavía no ha matado el chancho, que ni piense en comer chicharrones”. En particular, nos ha llamado la atención el triunfalismo, a veces rayano en la arrogancia, de algunos dirigentes del Partido Acción Ciudadana, quienes, al parecer, ya dan por descontado que en la segunda ronda que se avecina lograrán, como paseando, lo que el Partido Unidad Social Cristiana del doctor Abel Pacheco logró en abril del 2002.

Desde hace más de dos siglos, la cultura occidental gira, cada vez más, alrededor de los números y los instrumentos de cálculo, y, cada vez menos, alrededor de la poesía y los instrumentos musicales. Tal vez eso sea lamentable, pero hace que ahora convenga bajarle un poco el volumen a la fanfarria, encender las calculadoras y tomar en cuenta que, en febrero del 2002, la votación presidencial arrojó los resultados siguientes: PUSC: 38,6%, PLN: 31,1% y PAC: 26,2%. Por otra parte, la votación para diputados de la misma fecha terminó con la siguiente distribución de curules: PUSC: 19, PLN: 17 y PAC: 14. Ahora, en febrero del 2014, tenemos que el PLN y el PAC virtualmente empatan en el 30% de los votos para presidente y sus fracciones legislativas quedan en 19 y 14, respectivamente.

¿Qué dicen estos números ante, por ejemplo, la posibilidad de que el abstencionismo aumente en abril? Podrían decir que todavía no ha llegado la hora de poner la mesa para comer chicharrones, porque el cerdo sigue vivo y anda suelto. La ventaja inicial del PUSC para la segunda ronda del 2002 era considerable; en aquella ocasión, el PLN y Rolando Araya tenían que atrapar un cerdo encebado, mientras que el PUSC y Pacheco ya tenían el suyo agarrado por el rabo. Si bien es cierto que hoy el PLN pasa por la peor de sus horas, no menos cierto es que el PAC no está en la mejor de las suyas, sobre todo si tomamos en cuenta los resultados de las elecciones de febrero del 2010 (PAC: 40%). En suma, una mala memoria no justifica la carencia de humildad y, como sugería José Mujica, el mandatario uruguayo, el poder no cambia a las personas: revela cómo son en realidad.

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Fernando Durán Ayanegui

Doctor en Química de la Universidad de Lovaina. Realizó otros estudios en Holanda en la universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard. En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector (1981).

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