Opinión

Medidas paliativas

Actualizado el 09 de junio de 2017 a las 10:00 pm

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Medidas paliativas

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El Banco Central nos dice que buena parte de la culpa del meneón en el tipo de cambio de semanas recientes se debe al problema del déficit fiscal.

En alguna medida, tiene razón. Financiar un elevado y persistente déficit es complicado para cualquier economía. En algún lugar tiene que reflejarse el problema: inflación, devaluación, tasas de interés o crecimiento económico. En Costa Rica, los efectos negativos no se habían manifestado, hasta ahora, porque los bajos precios del petróleo y el capital financiero internacional abundante y barato nos ayudaron.

El Banco Central contribuyó a que los efectos negativos del déficit fueran menores. Mantuvo el tipo de cambio muy estable –excesivamente para mi gusto–. Bajó su tasa de política monetaria y forzó una caída mayor de las tasas de mercado al cambiar la metodología de cálculo de la tasa básica pasiva.

El ambiente optimista se empezó a resquebrajar cuando el entorno internacional cambió hacia uno menos favorable para el país. Primero, empezó a perderse la confianza en la moneda, reflejado en los ahorrantes cambiando sus colones por dólares. Pero cuando el movimiento del tipo de cambio se tornó más brusco, la confianza de algunos en el país también se perdió, reflejado en la salida de dólares del país.

El Banco Central trató de calmar las aguas subiendo tasas de interés y vendiendo dólares. También anunció medidas para intentar que las tasas de interés y el tipo de cambio del mercado reflejen mejor “la realidad”. A veces parece que el Banco Central lo que intenta es ganar mayor control del mercado, para que los macroprecios reflejen lo que él quiere que reflejen. Sacar las compras de instituciones públicas del mercado Monex quita una parte importante de la demanda de divisas del mercado y esconde la realidad.

De todos modos, las medidas del Central son paliativas, no curativas, en este caso. El problema de fondo sigue siendo que el gobierno gasta más de lo que le ingresa. Mientras los diputados sigan aprobando beneficios para grupos especiales –maestros, por ejemplo–, el gobierno no racionalice la escala de salarios del sector público y no se generen las condiciones para que los ingresos crezcan, la sombra del déficit será cada vez más grande. Por más que el Banco Central quiera tener bajo su control la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio, en algún momento le saldrá la jarana a la cara.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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