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Jardinería

Actualizado el 22 de febrero de 2015 a las 12:00 am

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Según el presidente, Luis Guillermo Solís, la “absoluta transparencia” es inconveniente y puede poner en riesgo al país. Existen, no cabe duda, informaciones relacionadas con la seguridad nacional y la diplomacia cuya reserva se justifica. Nuestro ordenamiento jurídico contempla esos casos, por vía de excepción. La regla, sin embargo, es la transparencia.

Al fijar esa norma, la ley recoge un valor compartido por la sociedad costarricense. Por eso, el discurso del candidato Solís a favor de la transparencia fue un vehículo eficaz en la ruta a Zapote. Llegado al despacho presidencial, el mandatario profundizó el compromiso.

Poco se habla ya de la casa de cristal prometida en el discurso inaugural de la Administración, pero está fresca la memoria del recorte de arbustos para no estorbar la mirada de los transeúntes. Quizá no sea lo mismo verla venir que bailar con ella, como dijo el mandatario para justificar la falta de concreción de otras promesas, pero, en materia de transparencia, la jardinería no basta.

El mandatario justificó la negativa a revelar la lista de los visitantes a la otrora casa de cristal porque en ella opera la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), cuyos agentes e informantes son visitantes asiduos. Según el razonamiento, la protección de esas actividades secretas, muy criticadas en su momento por el partido de gobierno, exige tender un espeso velo sobre el resto de las tareas gubernamentales.

La Casa Presidencial es, ante todo, la casa de la DIS. ¿Quién habría sospechado semejante transformación en un gobierno del Partido Acción Ciudadana? ¡Lástima las plantitas! Puede el presidente argumentar a favor de su nueva política, pero le será difícil compatibilizarla con la idea de la casa de cristal y defender, ahora, las órdenes giradas a los jardineros. El simbolismo era hermoso y, por eso, resulta tan ofensivo su contraste con la realidad.

En la Asamblea Legislativa, el Directorio dominado por el PAC también opaca los cristales. La vocación de controlar la información nació de una noticia de este diario sobre el uso de los automóviles del Congreso. La publicación describía la conducta de un diputado del Frente Amplio que se trasladaba a su casa, en Puntarenas, por cortesía de la Asamblea. Según el Directorio, los datos revelados ponen en peligro la seguridad del legislador. Es hora de volver a sembrar las matitas, porque no es lo mismo verla venir que pasear con ella por el desolado jardín de la transparencia.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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