Opinión

Jaque en Venezuela

Actualizado el 19 de julio de 2017 a las 10:00 pm

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La Unidad de Inteligencia de la revista The Economist resume así la explosiva situación de Venezuela: “La guerra civil no es inminente, pero como la situación interna no mejorará pronto (…) el riesgo de un golpe militar, que iniciaría un período de severa inestabilidad política, está aumentando”.

Lo que The Economist llama asépticamente la “situación interna” es una tragedia. El gobierno dejó de publicar datos oficiales en el 2015, procurando ocultar el desplome. El Fondo Monetario Internacional cree que desde el 2013 la economía se contrajo en un 30%.

Imagínense: durante la gran crisis de 1981, cuando la economía tica se redujo en un 8%, la mitad de la población cayó en la pobreza.

Hay inflación galopante, falta comida y medicinas y la violencia criminal está desatada. En Caracas se multiplica por trece el nivel de homicidios que tenemos aquí.

Estos y otros datos del desastre son conocidos y los uso solo como referencia para plantear la pregunta: ¿cuál es la salida política en Venezuela?

El gobierno solo tiene el respaldo de una minoría, hay fracturas dentro del chavismo y el domingo pasado millones repudiaron la constituyente que Maduro quiere imponer.

¿Por qué no se cae el gobierno si, como dijo un analista chileno, en ese país se rompió la conexión “líder-renta petrolera-pueblo”?

Maduro compró tiempo al sustituir la renta petrolera y el apoyo popular por otros dos apoyos. Primero, metió al Ejército, mediante operación embarre, al gobierno: 10 de los 29 ministros del gabinete son militares. Les dio jugosos negocios como la distribución de alimentos y ayudas sociales.

Segundo, dio carta blanca a paramilitares y bandas delincuenciales para actuar como grupos de choque y, de paso, libertad para sus fechorías.

Estos apoyos le alcanzan a Maduro para sostenerse por ahora, pero no da viabilidad de largo plazo a su régimen quebrado y corrupto.

¿Un golpe militar? La oposición no lo quiere. Los milicos querrían erigirse en árbitros de la transición, imponer una fachada civil y lograr su impunidad a cambio de la cabeza de algunos maduristas.

¿Y si un sector del chavismo negocia la salida del gobierno con la oposición? Requerirían neutralizar al Ejército, los paramilitares, que la oposición no se resquebraje y mucho apoyo internacional. Demasiados supuestos. ¿Y si el gobierno implosiona? Posible, pero el vacío político sería épico. Hay jaque a Maduro, pero el mate no está claro.

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