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Incapacidades

Actualizado el 20 de octubre de 2013 a las 12:04 am

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El 14 de junio del 2010 fue histórico para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por el número de incapacidades otorgadas en un solo día. De hecho, duplicó la media diaria. Tal fecha no coincidió con algún desastre natural o una emergencia médica en especial. Existió una sospechosa coincidencia con importantes partidos de la Copa Mundial de Fútbol en Sudáfrica, y eso que ni siquiera clasificamos para ese Mundial.

Esta fue la punta del iceberg de una serie de hallazgos revelados por este medio hace algunos años, que desnudaba una institución presa de un sistema de abuso sistemático, en el que la escasa regulación y controles, aunados a una excesiva concesión de beneficios como el subsidio del 100% a funcionarios públicos, se convertían en una preocupante realidad que desangraba la institución en uno de sus peores momentos de crisis.

Tres años después, si bien el problema no se ha resuelto en su totalidad, hemos de reconocer que se han logrado importantes avances gracias a varias acciones como el fortalecimiento de la regulación (Reglamento para el Otorgamiento de Incapacidades y Licencias a los Beneficiarios del Seguro de Salud), mejoras en la capacitación del personal responsable y un monitoreo constante. Todas ellas hicieron posible una disminución en las incapacidades pagadas, que pasaron de ¢ 54.000 millones (2010) a ¢ 42.657 millones en el 2011, y a ¢ 38.500 millones en el 2012.

Dicen los abogados que, hecha la ley (regulación), hecha la trampa, y tal parece que los usuarios del sistema están aprovechando los requisitos menos exigentes para las incapacidades iguales o inferiores a tres días, lo cual se evidencia al pasar estas de un 65% a un 80% del total.

Aplaudo la incorporación de mecanismos de control que hacen posible que se den este tipo de hallazgos, y, más importante aún, que ya está elaborada una nueva propuesta de reglamento, la cual se encuentra en análisis y deberá ser aprobada por la Junta Directiva de la institución.

Si algo demostró el triste capítulo de las incapacidades, es que la mejor receta para lograr mejoras significativas en las instituciones es la incorporación de mecanismos de mayor transparencia, inclusión de criterios uniformadores, fortalecimiento de los entes rectores y la creación de mecanismos de monitoreo constante.

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A las puertas de Brasil 2014, cuya participación logramos gracias a la entrega y al trabajo duro de una aguerrida Sele , quisiera pensar que nuestra participación en esas justas pase a la historia no por los abusos con incapacidades de algunos vivillos, sino, más bien, por el excelente desempeño que logremos, superando, por qué no, lo vivido en Italia 90.

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