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Hablar claro

Actualizado el 27 de abril de 2014 a las 12:00 am

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El presidente Luis Guillermo Solís no tiene compromisos con sus antecesores y puede hablar con franqueza sobre errores y omisiones. No es un lujo, sino una urgente necesidad. Si el mandatario calla, corre el riesgo de apropiarse de los yerros. Irremediablemente, el paso del tiempo los hará suyos.

La Caja Costarricense de Seguro Social, por ejemplo, ha rehusado hablar con claridad sobre la inminente crisis del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). Cuanto se ha sabido se debe a la tesonera labor de la Superintendencia de Pensiones y su jerarca, Édgar Robles. La realidad se viene dibujando con cuentagotas y a regañadientes, como si el objetivo fuera llegar al 8 de mayo para descargar el fardo sobre los hombros que a partir de entonces lucirán la banda presidencial.

Hablar claro es asumir el compromiso de corregir el rumbo y encarar los costos que los antecesores quisieron evitar. Para garantizar la subsistencia del régimen, no hay muchas opciones. O se elevan las cuotas, o se alarga la edad de jubilación, o se disminuyen los beneficios. Las únicas alternativas existentes consisten en combinar, de diversas formas, esas tres desafortunadas posibilidades.

No hay salidas fáciles. Los ajustes a la base contributiva de los asegurados independientes, la cancelación de los portillos abiertos a la jubilación anticipada y algunas otras medidas, cuya necesidad la Caja finalmente admite, mejoran la situación, pero no resuelven el problema.

Hablar claro es también compartir los costos. Cuanto más claro y más pronto se hable, mayores son las posibilidades de adjudicar la responsabilidad a los autores de la omisión, no todos funcionarios de la actual Administración. Ese no es el único incentivo para tomar el toro por los cuernos. Existe, por supuesto, la satisfacción de cumplir el deber de gobernante y, también, la necesidad de evitar la responsabilidad política de una crisis tantas veces anunciada por la Supen.

Si la Superintendencia tiene razón –y el tiempo se la ha venido concediendo–, el régimen enfrentará serios problemas a partir del 2015, año del primer aniversario de la Administración Solís, y hará crisis en el 2025, a solo siete años de concluido el gobierno del Partido Acción Ciudadana, muy poco tiempo para que el olvido opere su magia.

Luego de tantos debates, la Caja ordenó una nueva auditoría del IVM. Estará lista a tiempo para que la actual Administración no pueda hacer nada. Por fortuna, el nuevo Gobierno contará con ella para mostrársela al país poco después de inaugurado, sentar responsabilidades políticas y procurar soluciones sensatas, ojalá con la comprensión informada de los sectores afectados.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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