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Actualizado el 24 de junio de 2014 a las 12:00 am

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¡Cuánto hemos disfrutado y aprendido en este Mundial de Fútbol! Como diría Mauricio Montero (el Chunche), tenemos las posaderas cholladas de tanto fruncirlas frente al televisor, con interrupciones intermitentes para ir a cargar una “birrita” (o descargarla).

También hemos disfrutado los sesudos comentarios de los especialistas, algunos de ellos exjugadores, como Gabelo, Paté y el propio Chunche. Tres temas planteados me han parecido interesantes y polémicos: la estrategia, los astros y el arbitraje. La conclusión es que, en los últimos diez años, el fútbol ha cambiado mucho. Pero ¿habrá cambiado tanto como para ignorar a las estrellas? Lo que no ha cambiado, definitivamente, es el arbitraje. Sigue siendo malo.

Cuando era un chiquillo, la alineación era muy diferente: solamente tres defensas (Catato, el favorito), dos volantes (Marvin y Tulio, de arriba a abajo) y cinco delanteros (Cuti y Álvaro Murillo hacían estragos). La estrategia se resumía así: la mejor defensa es una buena delantera (al ritmo sabroso de Julie-ta-ta ). Los chaparritos de oro –así apodaban a los ticos– se cubrieron de gloria en México con esa estrategia, en los años cincuenta. Pero las cosas han cambiado. Hoy, también hay que mostrar un buen trasero (y chollárselo).

Muchos estrategas han ido más allá: cinco defensas ( pompis demoledoras), tres volantes (cintura), y solo dos en la delantera (bueno, es lo que natura enseña). La estrategia se invirtió: no pasarán, aunque uno anote pocos goles. Lo hemos visto en las alineaciones, estadios y jugarretas de pizarra. Además, se tiende a privilegiar el juego de conjunto (equipo) en vez de descansar en jugadores estrella, como Messi, Neymar o Ronaldo. También se cultiva la disciplina, observar con rigor el esquema dictado por “el Profe”, y analizar las fortalezas y deficiencias del contendor. A veces parecen escaramuzas entre entrenadores.

Defender con tesón y ahínco el arco del arquero está muy bien, pero no es lo que define los partidos. En el fútbol hay que anotar. Solo se gana con goles. La estrategia defensiva permite controlar el balón en la baja y media cancha, pero no asegura la penetración, celosamente guardada por el contrario bajo la misma estrategia: no pasarán. ¿Cómo carajo romper ese rígido esquema? Aquí es donde entra en acción el jogo bonito de las estrellas. Solo con jugadores creativos, habilidosos, gambeteros , capaces de quebrar los esquemas defensivos bajo la inspiración de un momento luminoso. Lo vimos con Messi en los dos juegos de Argentina. Sin él, no habría pasado a la segunda ronda. Messi sigue siendo Messi. Pero nosotros tenemos a Bryan y Joel, y en ellos ciframos nuestra fe.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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