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Actualizado el 01 de abril de 2014 a las 12:00 am

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Quiero participar en una discusión que está ocurriendo –o podría ocurrir– entre dos instituciones y asociaciones relacionadas: Banco Central y Conassif, por un lado, y la Cámara de Bancos y la ABC, por otro. Versa de la composición patrimonial de los bancos y su participación en el mercado cambiario.

¿Deben los bancos participar libremente en el mercado cambiario (por cuenta y riesgo propio) sin ninguna limitación? ¿Hay algún riesgo involucrado para ellos, el público, el sistema financiero y las cotizaciones en el mercado cambiario? Antes de responder, veamos qué dice la regulación actual y las posiciones en disputa.

Con la normativa vigente, los bancos pueden variar su posición en moneda extranjera (tener más activos que pasivos en dólares) en un monto equivalente al 100% de su patrimonio, pero no pueden hacerlo a discreción, sino con un máximo del 4% diario. El BCCR pretende aumentar ese límite, o eliminarlo del todo, abriendo las puertas a una mayor (o menor) demanda (oferta) potencial de los bancos. Con ese propósito, envió una propuesta de reforma en consulta a las entidades. La ABC dijo no; la Cámara de Bancos asintió.

Entre las razones esgrimidas por el BCCR está la necesidad de brindar mayor liquidez al mercado cambiario y, a la vez, mejorar la percepción del verdadero nivel de equilibrio, bajo la premisa de que los bancos son formadores de precios. Sus razones no son despreciables. Pero el Conassif y la ABC también tienen las suyas. Consideran riesgoso exponer el patrimonio de los bancos a los vaivenes del mercado, y que tanta liberalización iría en detrimento del sistema financiero, incluyendo las oscilaciones que podrían mostrar el tipo de cambio y las tasas de interés. Si se diera, el Conassif podría restablecer alguna limitación, por razones prudenciales.

Creo que al Conassif y la ABC les asiste una mayor dosis de razón. En las circunstancias actuales, sería demasiado audaz dejar a los bancos por la libre, sabiendo que ya una vez afectaron el mercado cambiario comprando cuando iba al alza, y vendiendo cuando iba a la baja (así lo documentó un estudio en junio del 2010). Si todos decidieran cambiar colones por dólares la presión sería muy fuerte, pues el patrimonio acumulado de todos ellos es muy elevado. Y si el BCCR interviniera con sus casi $7.000 millones en reservas para sostener la estampida, secaría el mercado al absorber tantos colones, elevaría las tasas de interés y afectaría la estabilidad del sistema financiero. El propio presidente de la ABC, Gilberto Serrano, consideró inapropiada la oferta. Si ese grupo de bancos no la pide ni la quiere, ¿para qué, entonces, insistir?

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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