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Actualizado el 25 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Don Luis G. Solís está solicitando currículos para integrar su equipo de gobierno. Puede significar una de tres cosas (o las tres): que no hay suficiente gente en el PAC; que busca integrar un gobierno de unidad nacional; o un esfuerzo sincero por atraer a los mejores, prescindiendo de banderías.

¿Aceptará asesores externos? Sería ideal, sobre todo en temas técnicamente y políticamente complejos, como la eficiencia económica y distribución del ingreso. La sugerencia es que se haga asesorar de expertos extranjeros para diseñar sus planes económicos.

¿Cómo podría don Luis Guillermo ensamblar en una sola propuesta un programa macroeconómico que satisfaga simultáneamente los tres objetivos económicos y sociales más apremiantes: 1) restablecer el equilibrio “macro” para garantizar estabilidad de precios y del tipo de cambio, y alejar la sombra de una crisis de balanza de pagos como la de 1980; 2) asegurar eficiencia económica para incrementar el PIB y el empleo; y 3) mejorar la distribución del ingreso sin sacrificar los dos primeros. He ahí el dilema.

Ciertas medidas para mejorar la desigualdad podrían sacrificar la eficiencia económica (y a la inversa). ¿Pueden alcanzarse simultáneamente? Sí, dicen técnicos extranjeros. Pero hay que ser muy cuidadoso en el ensamble. Para restablecer el equilibrio “macro” y asegurar la estabilidad hay que reducir el déficit fiscal. Pero no cualquier reducción haría el milagro: subir impuestos, sí, pero hay que tocar el gasto. Hay que revisar la estructura de Renta para eliminar distorsiones adversas a la eficiencia y crecimiento, y aumentar la progresividad de ciertos ingresos con tasas bajas, o exentos, para mejorar la distribución (sin abusar de las tarifas para no desincentivar el trabajo ni ahorro); y subir impuestos indirectos (IVA) pero redireccionar los nuevos ingresos a programas sociales.

El componente del gasto social debe reexaminarse. Mucho se dirige a la clase media alta (pensiones, sueldos y pluses de servidores públicos) lo que promueve la disparidad entre ellos y los más pobres. Y hay que aumentar la inversión pública (venida a menos en estos cuatro años) para mejorar la productividad y competir mejor en el mundo (y con el mundo). Lo esencial y novedoso es hacerlo en conjunto; no, por separado. Menciono dos estudios especializados que podrían complementar la reforma del ministro Ayales: Concepción sólida de las políticas: Manera eficiente de reducir la desigualdad . Boletín FMI, marzo, 2014; También, Andrew G. Berg y Jonathan D. Ostry, FMI, 2011, citado por Miguel A. Rodríguez en su última columna en La República .

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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