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Actualizado el 24 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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¿Cuál es el significado de las elecciones del pasado domingo en Alemania? Les confieso que el tema es arduo, polémico, y requiere habilidad (y paciencia) para sintetizar. Lo que voy a decir no pretende patentar la verdad, sino expresar lo que un economista liberal de este lado del Atlántico espera de la mayor potencia europea.

Hay muchos partidos con distintas visiones ideológicas. Dos son las fuerzas principales: Democracia Cristiana y Socialdemocracia, ninguna de la cuales puede, por sí sola, concitar suficientes fuerzas y deben construir coaliciones para gobernar (allá son más vivos que aquí). Angela Merkel (Angie) gobernaba gracias a la coalición demócrata cristiana y demócratas libres ( Free Democrats , en inglés, pues el alemán me come). Pero esta vez no lograron el 5% mínimo para llegar al Parlamento, que designa a la canciller. Tendrá que negociar con otros.

¿Qué estaba en juego en estas elecciones? Designar un liderazgo realista no solo en Alemania sino para la Unión Europea (UE), cuyos otros líderes, incluido François Hollande, no han estado a la altura de los retos. La alternativa era Peer Steinbrück, un socialdemócrata de izquierda cuya plataforma electoral era escalar el impuesto sobre la renta, aumentar salarios mínimos, y una nueva exacción a la riqueza, precisamente lo que no hay que hacer en una Europa agobiada por la recesión, baja productividad y competitividad.

Y no es que la Merkel fuera una paloma tributaria. Al contrario, se cebó, como nadie, en el balance fiscal de los países dispendiosos como Grecia, Italia y España, cuyos déficits y deudas soberanas debían resolverse primero para luego crecer. La diferencia es que Alemania no tenía el problema tan agudo de los tres primeros: sus bonos se cotizaban sin exigir primas exacerbadas y la economía crecía bien. También debió hacer de financista para el salvataje de los Gobiernos dispendiosos. Si no los hubiera puesto en cintura (tarea inconclusa), habrían seguido living la vida loca.

Merkel tiene cualidades de líder. Dijo siempre la verdad, logró mantener la popularidad de su partido y basó su plataforma en un tema esencial: confianza. ¿Para qué cambiar si el carruaje marcha bien? Le dieron a su haber el haber sorteado relativamente bien la crisis económica del 2009, mantener un crecimiento positivo durante la recesión continental, lograr un desempleo muy bajo, comparado con los otros, y las reformas estructurales en los países dispendiosos. Un nuevo mandato podría servirle para consolidar las reformas laborales, fiscales y bancarias aún pendientes en Europa y, así, ayudar a la recuperación del resto del mundo, incluida Costa Rica.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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