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Actualizado el 09 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Voy a compartir con ustedes lo obvio, lo bueno, lo malo y lo feo de los resultados de la última encuesta de Unimer. Hay muchos mensajes, pero el principal es este: la oposición, por primera vez, tiene un chance al asomarse la posibilidad de una segunda ronda electoral. Pero no es más que eso: un chance.

Lo bueno para Johnny Araya es que dobla su ventaja en intención de voto sobre su más cercano contendor. Lo malo es que está estancado en un 26% de los decididos a votar. Y lo feo es que su partido apenas llega al 23% en términos de afiliación política. No tiene cómo crecer a lo interno, que es la parte fácil; lo difícil es crecer hacia fuera. Los “indecisos y ninguno” se redujeron de 60% a 42%, pero ninguno se decantó por Araya.

Si las elecciones fueran hoy, no es seguro que sume el 40% de los votos válidos. Podría haber segunda ronda. Eso favorecería al Dr. Rodolfo Hernández, segundo en la encuesta, quien también enfrenta lo bueno, lo malo y lo feo. Lo bueno es que ha crecido vigorosamente. Logró colgarse del bejuco de la intención de voto con un 12% y puede crecer dentro del partido, que capta una afiliación del 17%. Lo malo es que está muy lejos de la meta. Y lo feo es que si Araya se amaña y seduce a un porcentaje de indecisos (después de su luna de miel, claro) podría alzarse con el 40% de los votos.

El PAC ve venir lo malo y lo feo más cerca que lo bueno. Como partido, cayó al tercer lugar, con sólo un 9% de afiliación; Epsy, la puntera, registra menos del 25% de la intención de voto de Araya y la mitad del Dr. Hernández. El ML está en un predicado aun más adverso. Sólo aglutina el 2% de los decididos a votar (3% para diputados). Si su líder insiste en las aspiraciones presidenciales, la derrota podría ser muy fea (humillante) y sepultarlos a los dos. Más les vale aliarse a otro partido y negociar una cuota de poder.

Para una coalición la cosa no pinta bien según la encuesta, pero yo le veo un lado bueno. Si sumamos la filiación de los cuatro partidos grandes de oposición alcanzan por primera vez un 30%, superior al PLN que apenas llega al 23%. Claro que la suma de las preferencias partidarias no significa necesariamente que todos votarían por un candidato común. Según Unimer, el 57% de electores le arrugaría la cara. Pero, aún así, pienso que los partidarios guardan una cierta fidelidad con su bandera y apoyarían al candidato común, sobre todo en la segunda ronda. Si fueran juntos (pero no revueltos) y los persuadieran de que un tercer gobierno del PLN sería malo para el país, quizás llegarían al 40% para triunfar en la primera ronda. ¿Estarán los líderes dispuestos a correr ese albur?

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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