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Actualizado el 24 de junio de 2017 a las 10:00 pm

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La Dirección General de Migración eliminará la boleta de registro de ingresos y salidas. La intención es agilizar la atención de pasajeros, objetivo de suprema importancia en un país como el nuestro, donde el turismo es el principal generador de divisas, aunque los nacionales también merecemos buena atención y alivio de trámites innecesarios.

La formulita será sustituida por la lectura digitalizada del pasaporte. Nos libraremos de los papelitos blancos cuyo diseño, debemos sospechar, estuvo a cargo de un funcionario con caligrafía muy pequeña o procedente de un país donde prima la costumbre de dar las direcciones por calle y avenida. Es toda una proeza escribir, en el espacio proporcionado, “Llorente de Tibás, 400 metros al este del cruce, edificio blanco a mano izquierda”.

Migración merece reconocimiento por la iniciativa. La eliminación de trámites absurdos, a menudo dignificados por nombres rimbombantes (la formulita se llama “TIE”, siglas de “trámite de ingreso y egreso”) es una muestra de respeto de la administración hacia la ciudadanía.

En la misma categoría cabe la simplificación de trámites para obtener y renovar pasaportes y la inclusión del impuesto de salida en el precio del boleto aéreo, solo para mencionar iniciativas relacionadas con los viajes. Por mucho que agradezcamos cada ajuste, no importa cuán pequeño, siempre hay espacio para preguntar por qué no antes y por qué no en infinidad de otros casos.

Tonterías como el TIE afectan el desarrollo de importantes actividades productivas. La primera impresión de un turista no debe ser la interminable fila zigzagueante frente a las ventanillas de Migración y, si de paso podemos eliminar similares molestias a los nacionales, cada día de atraso es un abuso.

Migración promete que la eliminación del TIE es un primer paso de varios destinados a agilizar los trámites migratorios y mejorar la seguridad nacional. En otras palabras, la eliminación del TIE fortalece la función de control para la cual fue creado. La ganancia es redonda aunque inexplicablemente tardía en un país exportador de software, como el nuestro.

El desarrollo del gobierno digital debe estar en el centro de los planes de desarrollo, por razones económicas y de respeto a la ciudadanía. Las compras públicas, el control aduanero, la emisión de licencias y pasaportes, o la eliminación del TIE son apenas puntos de partida. La tecnología ofrece mucho más a un Estado deseoso de respetar a sus ciudadanos.

Armando González es director de La Nación.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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