Opinión

Fenómeno de El Niño

Fenómeno de El Niño

Actualizado el 20 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Fenómeno de El Niño

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Este año, hemos sufrido uno de los peores fenómenos de El Niño de las últimas décadas, sus consecuencias económicas y sociales ya se sienten en zonas estratégicas como las vertientes Pacífica y Caribe. Además, se prorrogaría más de lo esperado.

Mientras en el Valle Central gozamos de un prolongado veranillo, los guanacastecos sufren una de las peores sequías y en el Atlántico tenemos niveles y patrones de precipitación pocas veces visto.

Como productora bananera, conozco de primera mano los efectos en el Caribe, especialmente, el terrible drama para cientos de familias que perdieron total o parcialmente sus pertenencias, y que deben vivir el dolor de tener que trasladarse a albergues.

Muchísimos productores han perdido cosechas, equipo e instalaciones o han visto disminuida su productividad. Para el país, las pérdidas millonarias en puentes y carreteras ameritó una declaratoria de emergencia, sorprendentemente, tardía ante la devastación evidente.

Este fin de semana visité Guanacaste. Fue impresionante ver escuálidos cañales y otros irreconocibles productos, la degradación de los suelos, ríos sin agua y el ganado literalmente en huesos. La advertencia de que Guanacaste podría convertirse en un desierto, la sentí peligrosamente cercana.

Si la disminución en exportaciones y menor contribución al PIB es retador, lo más preocupante es la pérdida de ingresos o empleos en zonas ayunas de oportunidades, altísimos niveles de pobreza y pérdida de alimentos de subsistencia.

¿Cómo evitar perder más agricultores y hacer la actividad agrícola y pecuaria atractiva al talento joven en momentos en que el último censo agropecuario nos demuestra una tendencia inversa? ¿Cómo evitar migración a las ciudades que engrosan los ya abultados anillos de miseria?

Históricamente, acertamos en apoyar a los pequeños y medianos productores, lo que redituó en una sólida paz social. Hoy su sobrevivencia está amenazada ante desafíos adicionales como la globalización, accesos desiguales a la tecnología y la innovación o los efectos del cambio climático.

Los productores requieren un Estado más estratégico que facilite capacitación en mejores prácticas, productividad, sostenibilidad, investigación, innovación y tecnología de punta, así como apoyo en mercados, energía y agua al más bajo costo (ej. almacenamiento y canales), y, ¿por qué no?, subsidios temporales en el crédito para el pequeño productor.

(*) Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.

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