Opinión

Falacia peligrosa

Actualizado el 03 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Falacia peligrosa

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En una cosa concuerdo con el artículo de Miguel Gutiérrez Saxe, publicado en este periódico el martes pasado, en el título: “Baja inflación no es panacea”. Pero de ahí en adelante, el autor hace una serie de afirmaciones con las que difiero.

Gutiérrez Saxe alega que “en Costa Rica, es posible asociar la inflación mayor y descontrolada (y sus efectos) a medidas de liberalización”. Con ello, ignora por completo la verdadera razón de la mencionada crisis: un exceso de demanda interna, producto del desbordado gasto e intervencionismo estatal de los setenta.

La liberalización y la apertura vinieron después del colapso de la economía, para arreglar la torta.

Luego, Gutiérrez Saxe pretende restar importancia a los efectos perniciosos de la inflación generada por la crisis. Dice que el desempleo llegó “únicamente” al 8%. Pero omite mencionar que la pobreza pasó del 21 al 48% en cuestión de dos años, producto de la pérdida en el poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores.

Luego pasa a decir que “hoy tenemos bajas, muy bajas inflaciones, competitividad disminuida, alto desempleo, amplios recursos productivos ociosos, pobreza estancada, creciente desigualdad y escasa generación de puestos de empleo formal”. O sea, nos dice que la inflación no es panacea, pero resulta que sí es la culpable de todos los problemas económicos y sociales del país.

De ahí, Gutierrez Saxe culpa a los economistas “ortodoxos” de todos esos males, por haber implementado la política de baja inflación. Es decir, los culpables somos aquellos que pensamos que el Banco Central está diseñado para buscar la estabilidad económica (inflación baja, no negativa, ni cero, y tipo de cambio alineado con la realidad del país), y que con ello se evita el deterioro del costo de vida y el aumento desmedido del costo de producción, dándole así un empujoncito a la economía.

Sin embargo, creo que todos tenemos claro que esa condición es necesaria, pero no suficiente. Para que la economía crezca, se debe trabajar en muchas áreas que no son resorte de la política monetaria o cambiaria del Central (infraestructura de transporte, costo de energía, tramitomanía, déficit fiscal, etcétera).

Por otro lado, pretender que el Banco Central se despreocupe de la inflación, y que con ello se le dé un empujón a la economía, es una falacia. Me parece muy peligroso querer volver a los tiempos en que el Banco Central era el “nervio y motor de la economía nacional”. Recordemos que ese era el lema de dicha institución justo antes de la gran crisis de los ochenta.

(*) Luis Mesalles obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada. Participa en varias juntas directivas. Anteriormente, fue vicepresidente de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica, presidente de Academia de Centroamérica, profesor en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Stvdium Generale.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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