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Actualizado el 27 de agosto de 2009 a las 12:00 am

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El pasado fin de semana, el Partido Liberación Nacional (PLN) seleccionó a sus candidatos a diputados para el 2010. Viendo los nombres, uno encuentra muchas personas relacionadas con la política municipal, poca experiencia legislativa interesante (Villanueva y Fournier parecen ser excepciones) y un buen puño de candidatos con limitada trayectoria política, incluida la mayoría de los nacionales, cuyas cartas de credencial son haber sido funcionarios públicos. En resumen, una bancada con poca luz propia, hecha para decir que sí al alto mando liberacionista.

¡Cómo cambian los tiempos en el PLN! Hace unos años enfrentaba un escenario escabroso: había perdido dos elecciones consecutivas (1998; 2002), algo inédito en su historia; uno de sus expresidentes estaba señalado por actos de corrupción y las escisiones (a la izquierda y la derecha) amenazaban con fracturarlo. El triunfo electoral de Óscar Arias en 2006, pírrico y todo, fue el balón de oxígeno que necesitaba un partido que iba de trasero. ¡Y vaya que si lo aprovechó! Hoy, bajo la hegemonía del arismo, el PLN ha reconstruido una poderosa maquinaria electoral, con pocos caudillos y muchos peones. Siendo el favorito para triunfar en los comicios de febrero de 2010, apuesta por la cohesión partidaria. Quiere repetir la experiencia actual: una bancada disciplinada, con poca disidencia.

La reconstrucción del PLN no ha sido solo producto de la capacidad del arismo para fabricar de novo al partido y ganar los pulsos internos. La implosión del PUSC generó un espacio político a su derecha que el PLN rápidamente capturó para sí. Ese es, precisamente, el precio que paga el partido bajo la conducción arista: volverse más liberal y menos socialdemócrata.

Sin embargo, la resurrección del PLN ha sido, en buena medida, resultado de la incapacidad de la oposición para hacerse con la iniciativa política. Pienso aquí en el PAC: no aprovechó los buenos resultados que obtuvo en 2006 para crear fisuras y dudas dentro del liberacionismo y más bien lo unificó en su contra.

Nota final: hoy día Laura Chinchilla no tiene el liderazgo de Óscar Arias. Cuando dije que la bancada propuesta para el 2010-2014 está hecha para decir sí al mando liberacionista, no dije que estaba hecha para seguir a Casa Presidencial. Si gana (en la vida nada es seguro), el PLN tendrá que manejar un tema delicado: mientras no se demuestre lo contrario, la presidenta Chinchilla será un político liberacionista importante, pero no la líder del partido. Habrá que ver si cuando las papas quemen, la unidad partidaria se construye alrededor de ella o de los popes del arismo.

Veremos ahora cómo se baja el PAC.

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