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Divisiónen el PAC

Actualizado el 17 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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La división de la bancada legislativa del Partido Acción Ciudadana (PAC) apenas sorprende, no porque la tendencia a la mitosis haya sido la tónica desde el inicio, sino por las manifiestas tensiones de los últimos tiempos. No era difícil predecir el alejamiento, tarde o temprano, por uno u otro motivo, de Epsy Campbell y Ottón Solís. Cabía especular sobre el número de diputados dispuestos a unírseles. Fueron tres, no sabemos si por ahora.

Tampoco está claro si hay dos fracciones oficialistas o si los disidentes se alejarán, también, del Gobierno. Depende de ellos y de la intervención, ojalá decidida, del presidente, Luis Guillermo Solís. El tiempo apremia y transcurre en contra de la unidad del PAC, si alguna vez existió.

Durante el cuatrienio pasado, la fracción prohijó dos grupos de legisladores claramente diferenciados, con posiciones irreconciliables en materias sensibles, como la reforma fiscal y la alianza opositora creada para impedirle a Liberación Nacional asumir el control del Directorio legislativo. Hacia el final del periodo, hubo momentos de fuerte enfrentamiento verbal, con intercambio de acusaciones de radicalismo e inconsecuencia entre los grupos enfrentados.

Cuatro años antes, entre el 2006 y el 2010, la ruptura se produjo por la disconformidad de varios diputados con la interpretación de las normas éticas a cargo de las autoridades partidarias del momento. Ocho legisladores dejaron a la fracción despoblada, aunque dos de ellos tardaron poco en volver al redil.

Las divisiones de cuatrienios anteriores pasaron sin más daño que el infligido al propio partido, pero, en la actualidad, el PAC está a cargo del Gobierno. Su representación en el Congreso es, de entrada, minoritaria. El fraccionamiento no dejará de repercutir en la capacidad de maniobra del Ejecutivo.

El presidente declaró su intención de facilitar el diálogo para hallar una solución, pero las posibilidades de éxito dependen de la redefinición del problema. El grupo disidente explica su alejamiento por el retorno a la fracción de un legislador cuestionado, cercano al mandatario e influyente en la Casa Presidencial. Todos los participantes en el diferendo actúan como si ese fuera, en verdad, el problema. No lo es.

Cuando mucho, las diferencias causadas por el polémico diputado son la manifestación aguda de un padecimiento crónico, a la luz de cuya existencia no era difícil predecir la división en el PAC, réplica de tantas rupturas anteriores. Cualquier solución centrada en el problema puntual, no en las contradicciones más profundas, corre el riesgo de ser cosmética y temporal. El Ejecutivo y el país están urgidos de mucho más.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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