Opinión

Corazón de melón

Actualizado el 12 de abril de 2016 a las 12:00 am

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Corazón de melón

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Una vibrante exposición del presidente de la Cámara de Agricultura en Ecoanálisis, Juan R. Lizano (Macho, como afectuosamente le decimos sus amigos), me convenció de reabrir el diálogo con los agricultores. Después, vi navegar un artículo suyo a la par de otro muy destacado de Víctor Umaña sobre la competitividad de ese sector.

Macho tiene dos grandes virtudes: manos firmes para labrar (es exitoso) y un corazón inmenso (como un melón de Orotina). Ambas le permiten plantear con propiedad el drama humano del agricultor tradicional que no ha hecho más en su vida que levantarse al alba a ver el huerto florecer (o perecer ante las vicisitudes). El tecnócrata, como yo, sugeriría cambiar de oficio. Pero ¿cómo exigirle abandonar el surco si su corazón (de melón) yace ahí bien enraizado? Además, nunca ha olido una computadora y el inglés lo vio pasar de lejos, como las oropéndolas. Algo debemos hacer.

Víctor Umaña también es propositivo. Retoma el tema del proteccionismo agrícola con renovados bríos. Coincido con él en que, en este diálogo, la voz de los consumidores ha de hacerse sentir con igual fuerza que la del sembrador, o más, pues numéricamente son muchos y, entre ellos, descuellan los más pobres. Un colón de protección son cien centavitos menos en la bolsa del consumidor. Su reto es convencer de que más allá de la soberanía alimentaria hay seres humanos esperando poder comer barato.

¿Qué puedo aportar yo en este diálogo? Víctor dice que somos un país muy caro; Macho, que otras monedas se han devaluado y el colón se revaluó. Si yo usara el corazón (de melón) para responder, me precipitaría a darles la razón. Pero no estaría bien. El tipo de cambio no se equilibra, ni determina, considerando únicamente la agricultura sino muchos otros factores, algunos encontrados, denominados “los fundamentales”. Yo he escrito y gruñido mucho sobre eso. Pero los apoyo contra los altos costos que deprimen la competitividad.

Mucho de la apreciación emana de la inflación que, por años, superó la de los socios comerciales. Hoy tenemos estabilidad, pero habrá que sostenerla con garra ante sus adversarios. Si se sostiene al mismo nivel de los competidores, ayudaría a estabilizar salarios, tarifas y precios de los insumos, que tanto golpean al agricultor. Y si cambiaran las condiciones externas y mermara el flujo de capital, habremos de pedir al BCCR ser cauto al usar sus reservas para que el mercado se ajuste con celeridad y retome de nuevo la estabilidad. Espero que pongan el corazón (y el melón) en esta otra lucha.

Jorge Guardia es abogado y economista. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es, además, profesor de Economía y Derecho Económico en la Universidad de Costa Rica

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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