Opinión

Consolidar la baja inflación

Actualizado el 15 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Consolidar la baja inflación

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El Banco Central tiene una oportunidad de oro para consolidar la baja inflación e igualar el promedio de los países con que comerciamos, una de las metas más loables y recurrentes en sus programas macroeconómicos, aún sin lograr. Si por dubitación (o cachondeo) la dejara pasar, sucedería como en la modernización del régimen cambiario: unos la propusieron, pero otros se llevaron la gloria.

La ocasión está a la vista. La variación del IPC es la más baja de los últimos 47 años. ¿Esperar otros 47? No convendría otro exasperante período de transición. Los bancos centrales deben actuar, no titubear. Y el momento es ahora. La inflación interanual a agosto fue negativa (-74%) y posiblemente el 2015 cerrará cercana a cero. La coyuntura externa (petróleo y otros) también favorece la migración hacia un estadio de mayor estabilidad de precios, que es el sueño etéreo y febril de todo banquero central. ¡Ni con cannabis!

Bastan dos actos administrativos para consolidar la baja. Primero, modificar las metas del programa macroeconómico, particularmente reducir la de inflación de un 4% actual a un 3% (± 1 punto porcentual) en el 2016 y, luego, a un 2% (± 1p.p.) en el 2017. Esto exigiría variaciones concomitantes en la expansión crediticia en ambos años. La segunda es migrar al esquema de inflation targets para hacer del control de la inflación el ancla fundamental. El Banco Central se convertiría en un modelo latinoamericano.

¿Qué reacciones provocaría su transitar por esa prometedora senda? Siempre suscitará envidia por estar logrando estándares más positivos que en el pasado (estabilidad cambiaria, baja inflación, menores tasas de interés y mayor credibilidad) y buscarán la forma de socavarlo. Pero yo no. No me duelen logros ajenos. Si Olivier y la Junta Directiva, con el apoyo de sus técnicos, lo hacen mejor que yo, ¡enhorabuena!

Otra es insistir en imponer al Banco Central el deber de satisfacer un objetivo triple: estabilidad de precios, alto crecimiento real y bajo desempleo, por lograr simultáneamente. La fórmula 3 en 1 resulta muy ambiciosa pues carece del instrumental adecuado. Mejores equipadas están otras instituciones como Hacienda, MEIC, Planificación y Presidencia para influir en el crecimiento y empleo, y, aun así, no siempre pueden, pues dependen de decisiones de inversión del sector privado. Más inflación no necesariamente conduce al crecimiento, sino a la inversa. Si lograra atarla a un 2% contribuiría mucho a generar confianza para fertilizar los brotes de inversión, expansión y trabajo. De eso estoy convencido.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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