Opinión

Cállate, Rick

Actualizado el 14 de junio de 2015 a las 12:00 am

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Imaginemos que en el barrio de Almagro, Buenos Aires, o tal vez en un suburbio de Pittsburgh, Pennsylvania, se encuentran dos católicos amigos, el primero de nombre Jorge Mario y el segundo llamado Richard, reaccionario este, progresista aquel, y ambos hijos de inmigrantes italianos.

Se sientan frente a frente en un café de la vecindad y discuten. “¿Sabés una cosa, che?”, dice Jorge Mario, “para que entendás bien de qué te estoy hablando, te voy a escribir unas notas bien detalladas sobre lo que nosotros los católicos deberíamos hacer con respecto a ese grave problema”. El presuntuoso Richard, conocido como Rick el de la Pandilla de los Siete, empina la nariz y responde: “ Listen to me, buddy: en asuntos de ese tipo, the Church siempre se ha equivocado, así que no la metas en el debate y deja el tema a cargo de los científicos”.

Listo pero prudente, Jorge Mario no le pregunta a Rick qué clase de científico se cree que es con su bachelor en political sciences, su máster de nueve meses en business administration y su licencia de abogado; tampoco lo humilla recordándole que él, Jorge, estudió ciencias y filosofía y sabe muy bien dónde le aprieta el zapato a la Iglesia porque, para romper la red –como se dice en el soccer –, es nada menos que miembro de la Compañía de Jesús, en la que sería imposible encontrar a alguien con un IQ tan bajo como el de un former President republicano, originario de Texas.

El auténtico encuentro no tuvo lugar en un café suburbano sino en las noticias, entre Jorge Mario Bergoglio, pontífice de la Iglesia Católica bajo el nombre de Francisco I, y Richard Santorum, republicano de Pennsylvania y aspirante a la presidencia de Estados Unidos.

Sospechando que Francisco se dispone a proclamar en una encíclica que la preocupación por el cambio climático es un deber moral de todo católico, Rick les niega al obispo y a la Iglesia de Roma autoridad para intervenir en el debate ecológico y ha declarado que el Papa debe dejar eso “en manos de los científicos”; sin admitir, claro está, que entre los ocho senadores republicanos que integran la mayoría –para eso tienen la ídem– de la Comisión de Medio Ambiente del Senado de EE. UU. no hay uno solo que ostente, cuando menos, un bachillerato en Ciencias. Solo a alguien como Richard se le puede ocurrir que Jorge Mario hablaría a humo de pajas sobre la terrible sequía de California, los pavimentos derretidos en la India o las plataformas de hielo que han comenzado a colapsar en la Antártida y en Groenlandia.

(*)Fernando Durán es doctor en Química por la Universidad de Lovaina. Realizó otros estudios en Holanda en la Universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard. En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector en 1981.

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Fernando Durán Ayanegui

Doctor en Química de la Universidad de Lovaina. Realizó otros estudios en Holanda en la universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard. En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector (1981).

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