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Bebés al volante

Actualizado el 27 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Hace una semana, una bebé de 10 meses entró al Hospital de Niños: una sartén con aceite hirviendo se le vino encima en su casa, en Granadilla de Curridabat, y quemó una cuarta parte de su cuerpo. Todo, por culpa de la andadera que la llevó a chocar contra la cocina.

¿Hasta cuándo se repetirán este tipo de noticias? Nuevas no son. El 29 de diciembre del 2011 otro bebé de nueve meses, de Cóbano, jaló un cable de la cafetera con agua caliente y murió.

No hay que imaginar los gritos de estos bebés. No hay que esperar a que más padres lloren la pérdida de un hijo, o que más pequeños crezcan con lesiones. El camino sugerido es prohibir, de una vez por todas, la importación y comercialización de estos aparatos que, según los médicos, no sirven para nada.

Canadá lo hizo en el 2011. Allí estos apratos están vetados por completo luego de que el Programa de Prevención y Reporte de Lesiones (CHIRPP) documentara 1.935 lesionados entre 1990 y el 2002. Brasil siguió esos pasos en el 2013, sin importar las ventas de dos millones de andaderas cada año en ese país.

¿Y Costa Rica? Aquí hay que reconocerle al Hospital de Niños sus llamados para que se prohíban. Son gritos en el silencio porque su director, Rodolfo Hernández, o el jefe de la Unidad de Quemados, Carlos Siri, no han sido escuchados. Más especialistas han advertido que no solo hay riesgo de accidentes, sino que las andaderas son contraproducentes para el desarrollo del niño.

En Brasil, Danilo Blank, médico de la Sociedad de Pediatría, logró justificar que estas retrasan la actividad muscular del bebé “que queda colgado sin mover las piernas u otras articulaciones”.

El caso de la bebé de Granadilla llevó al doctor Hernández a quejarse de la inacción. Contó que, en el 2012, pidió al Ministerio de Salud prohibir su uso y comercialización, sin resultados. Ahora, pegó el grito de nuevo ante la presidenta y los diputados.

Solo falta documentar caso por caso, como en Canadá, pero las cifras hablan. En el 2009 se presentaron siete casos graves; en el 2010, 22 ; y en el 2011, 15.

Es cierto que los padres deben ser los primeros en evitar la compra. Igual, es urgente que los comerciantes paren la venta, pero, ante la inconsciencia de padres y comerciantes, el Estado debe actuar, poner freno a las andaderas y proteger la vida de los inocentes.

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Armando Mayorga

amayorga@nacion.com

Jefe de Redacción

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, ...

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