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Apps y regulación

Actualizado el 14 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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Apps y regulación

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La tecnología avanza cada día más rápido. El impacto en nuestras vidas es notorio. El uso de teléfonos inteligentes es uno de los cambios tecnológicos que más influencia han tenido en años recientes.

Cada vez más personas tienen un aparato de estos, que les permite estar conectadas a la red en forma instantánea y prácticamente todo el tiempo.

La posibilidad de interconectarse utilizando teléfonos inteligentes ha fomentado el desarrollo de muchísimas aplicaciones sociales.

Por medio de estas, la gente intercambia información, se comunica, comparte, opina, encuentra viejos amigos, etc. Facebook, Twitter y YouTube son las más populares. Pero hay otras dos que han tomado auge recientemente a escala mundial: Waze y Uber.

Waze es un app que permite a los conductores de vehículos conocer las mejores rutas para ir de un punto a otro. Se basa en que, por medio de la georreferenciación, los usuarios alimentan la red de datos sobre el estado de congestión de las calles. Con ello, los conductores pueden ahorrar tiempo y combustible al poder desplazarse de un punto a otro por las rutas menos congestionadas, sin necesidad de que un tráfico los dirija.

Uber es una herramienta que se ha puesto de moda en muchas ciudades del mundo. De nuevo, por medio de la georreferenciación y la conexión a la red, las personas que requieren trasladarse de un lugar a otro se ponen en contacto con posibles vehículos que se encuentren en los alrededores.

Eso permite que los autos lleguen rápido adonde el usuario, lo cual ahorra tiempo y combustible a ambos. La tarifa se determina antes del viaje y suele ser menor a la que cobra un taxi formal. El pago se efectúa por medio de tarjeta de crédito, de manera que el conductor no corre el riesgo de andar efectivo. Además, tanto peatón como conductor pueden evaluarse uno al otro, y alimentan la red de información valiosa para otras personas.

En ambas aplicaciones, la información generada por los usuarios ayuda a los demás. Es un buen ejemplo de democracia participativa. Sin necesidad de una autoridad que regule o intervenga la actividad de estas apps, la gente ha encontrado en ellas grandísimos beneficios, y por eso el uso va en aumento; bueno, con excepciones. Uber no ha llegado a Costa Rica porque las regulaciones impiden a vehículos “no autorizados” dar un servicio parecido a los taxis.

Pero estoy seguro de que la tecnología pronto le ganará a los reguladores, para beneficio de todos.

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Luis Mesalles

Obtuvo su doctorado y maestría de Economía en The Ohio State University y su bachillerato en Economía en la Universidad de Costa Rica. Actualmente, es socio-consultor de Ecoanálisis y gerente de La Yema Dorada.

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