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¿Aliarse?

Actualizado el 15 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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A mayor dispersión partidista, más comunes las alianzas políticas. Quizá nos estemos acostumbrando.

El 30 de abril, el PLN y el PUSC se unieron al Movimiento Libertario y tres micropartidos para controlar el Directorio legislativo. Pocos días después, el PAC y el Frente Amplio confirmaron que sumarán fuerzas en varios cantones para las elecciones municipales del 2016.

En el primer caso, el éxito puntual fue tan contundente como claro su origen: al empeñarse el Gobierno y su fracción postular a Henry Mora para la presidencia, abortaron su alianza de un año atrás y estimularon el contragolpe opositor. En el segundo, el resultado está por verse, pero es casi inevitable que en algo aumente el número de alcaldes y regidores del PAC y el FA.

En ambos persiste una gran duda: cuáles serán sus desenlaces sustantivos.

Hasta ahora, no está claro qué se propone hacer la alianza hexagonal, más allá de cambiar la composición y control del Directorio y las comisiones, de o elevar el perfil de algunos diputados. Tampoco sabemos la estrategia del Ejecutivo ante ella.

Si los seis partidos articulan, negocian y aprueban una agenda legislativa relevante, no solo ganarán Liberación, el PUSC y sus acompañantes. También se beneficiarán el país y, de rebote, el gobierno.

Si, en cambio, los buenos proyectos hechos leyes brillan por su ausencia, el gobierno se crispa y los nuevos rectores de la Asamblea solo amplían sus trincheras opositoras, ocurrirá lo contrario.

El PAC y el FA, por su parte, aún no han revelado detalles programáticos de su alianza municipal. Tienen tiempo para hacerlo antes del próximo 7 de febrero, fecha de las elecciones, y luego mostrar –o no– su capacidad de convivencia y gestión.

Por el momento, más allá de la suma de votos, su convergencia los confronta con un gran riesgo común. La percepción de una renovada cercanía ideológica y operativa hará inevitable que se debiliten sus identidades y se les peguen sus respectivas “pulgas”: al FA, el desgaste gubernamental; al PAC, las raíces marxistas y el neopopulismo del Frente.

En política las alianzas son comunes y, a menudo, necesarias. Pero no siempre resultan provechosas.

(*) Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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Eduardo Ulibarri

radarcostarica@gmail.com

Eduardo Ulibarri es periodista, profesor universitario y diplomático. Consultor en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación. Exembajador de Costa Rica ante las Naciones Unidas (2010-2014).

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