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Adiós al bono

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Actualizado el 13 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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A las puertas de una reforma fiscal y preocupados por la insostenibilidad de algunos regímenes de pensiones, mientras el gobierno manifiesta abiertamente no tener interés por tomar acciones con resultados a largo plazo (empleo público), vale la pena recordar los peligros de no aplicar medidas preventivas y gradualmente correctivas para evitar que los problemas nos estallen como a otros países. Aún estamos a tiempo.

El bono demográfico que disfrutamos a partir de 1980 en el que la cantidad de ciudadanos dependientes (menores de 15 años y mayores de 65 años) disminuía mientras el de personas en edad económicamente activa (entre 15 y 64 años) aumentaba, se reversará a partir del 2022.

El aumento en la expectativa de vida es un factor, pero lo más notable es la baja en la fertilidad que en estos momentos es de 1,7 por debajo de la tasa de reemplazo del 2,1. Se proyecta que para el 2030-2035 el porcentaje de adultos mayores en relación con la población total será de un 15%, en tanto esa cifra será del 25% para el 2050.

Cada vez tendremos más demanda en salud, pensiones e infraestructura social, entre otros, y una base de contribuyentes menos amplia, fenómeno denominado bono fiscal negativo.

Al aumento en la demanda de recursos se agrega otro detonador de egresos: la creciente presencia de enfermedades crónicas en poblaciones cada vez más jóvenes. ¡Debemos actuar!

Para retardar el envejecimiento y prevenir las enfermedades crónicas es necesario adoptar como política de Estado programas y acciones que promuevan y faciliten estilos de vida más saludables, mediante mejor alimentación, ejercicio y buenos hábitos, lo que es incongruente con las pocas facilidades para la práctica del deporte o el peligro para los peatones y ciclistas por las carencias de infraestructura vial y la mala educación de los conductores.

Deben además tomarse medidas correctivas y graduales, aunque impopulares, como aumentar la edad de pensión, restringir la prejubilación o ampliar la base de contribuyentes. Todas son mejores que la quiebra de los fondos o el recibir una pensión insuficiente hasta para lo más elemental.

La cara positiva del fenómeno es la oportunidad de mejoras en la educación. Contar con menos niños en las escuelas significa, entre otros, menos alumnos por aula y mayor atención de parte de los docentes. ¡Ojalá reditúe en más calidad!

(*) Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.

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