15 septiembre, 2014

Caos por semáforos

Calle vieja de Tres Ríos

Hace pocos días se instalaron unos semáforos en la calle vieja a Tres Ríos, lo cuales causan un enorme caos. En una vía de un solo carril se tardan 20 minutos para recorrer 700 metros. No hay que ser ingeniero para saber que eso lo que causa son presas. ¿En qué se basaron para poner semáforos? ¿Quién fue el ingenioso que lo propuso? Lo malo es que no analizan el caos al final de la Florencio del Castillo que hay durante todo el día; ahí sí urgen semáforos, ya que la cortesía no existe en este país.

Gerardo Arias Artavia

Tres Ríos

Sobre nuevo edificio

En respuesta a Carmen María Rojas González ( Cartas , 11/9/2014), es correcto que a finales del presente año, Laname construirá en la sede Guanacaste de la UCR un laboratorio de investigación, aulas para docencia y capacitación y residencias para profesores.

También es cierto que se construirá en una zona en la cual se aloja un bosque secundario donde residen ocho árboles de gran valía, y los restantes son de crecimiento rápido, tal y como lo sabe la Comisión Foresta y el gestor ambiental de OEPI. Por cierto, por cada árbol cortado se sembrarán cuatro árboles, pero de especies nativas de la zona. Esto es parte de lo que se denomina el plan de mitigación ambiental.

Los detractores del proyecto proponen trasladar la construcción, sin conocer que eso implica, ni más ni menos, la destrucción de 6.000 metros cuadrados de bosque, la reducción de las instalaciones deportivas y la apertura de un camino pavimentado por una zona en la cual existen árboles frutales –paso de los congos–, así como sitios privilegiados de reproducción y observación de aves. A eso sí le podemos llamar un daño ambiental severo.

El proyecto acata en su totalidad las normas y los protocolos que dictan el Consejo Universitario y la Setena en materia ambiental. Los dineros del erario público estarán muy bien invertidos en la creación de oportunidades académicas para los jóvenes de Guanacaste, ya que conlleva la apertura de la carrera de Ingeniería Civil y, de igual forma, contribuirá al desarrollo socioeconómico de la provincia.

Las puertas de nuestro campus están abiertas a todos los ciudadanos para que vengan y se informen del quehacer institucional, que ni lejanamente es un pasatiempo académico.

Edgar Solano Muñoz

Catedrático, UCR, sede Guanacaste

Peligro inminente

Es para mí, y creo que para la mayoría de los heredianos que tenemos que hacer uso de la carretera de Heredia - San José, tener que ubicar a diario el viejo tronco de árbol que se yergue enhiesto y leñoso hacia las nubes, como símbolo a la insensatez y falta de prevención de las autoridades que, a más de velar por el ornato público, deben de hacerlo por la seguridad del transeúnte.

En cualquier momento este árbol sucumbirá desde sus raíces y violentamente caerá, y si lo hace en horas pico, con las presas que en ese corto trayecto se hacen a diario, una “tragedia anunciada” ha de acontecer. Ya una rama cayó sobre un vehículo, con graves daños personales y físicos. El árbol se ubica en el antiguo aserradero Murillo, y debe actuarse de inmediato talando este añoso árbol.

Carlos R. Zamora Rojas

Heredia

Fundador de otro colegio

El 5 de setiembre La Nación publicó en la sección Foro el artículo “El Padre Armando Alfaro, un educador fuera de serie”, en el cual se omite mencionar que Alfaro fue también el fundador del Colegio Vocacional de Heredia.

En 1949 monseñor Sanabria nombra al padre Alfaro coadjutor en la parroquia La Inmaculada, Heredia, y le asigna una misión especial: crear una escuela vocacional para preparar a jóvenes que deambulaban por la ciudad, entre ellos un grupo de limpiabotas. Al cabo de dos años de estar trabajando con la Escuela Vocacional de Limpiabotas, el cura decide reunir una gran cantidad de heredianos y les plantea una idea más ambiciosa: crear un colegio vocacional. Muchas familias contribuyeron, especialmente los hermanos Alfredo y Luis Felipe González Flores, y el Colegio Vocacional de Heredia abrió sus puertas en 1953. De manera semejante, monseñor Sanabria, el gran visionario de la educación técnica vocacional en Costa Rica, logra que el padre Delio Arguedas y un grupo de vecinos en Desamparados se organicen y funden, en 1952, una Escuela de Artes y Oficios, la cual es el origen del Colegio Vocacional Monseñor Sanabria, que se funda oficialmente en 1953. Para finales de 1954, el ministro de Educación, Don Lalo Gámez, por recomendación de monseñor Sanabria, le encarga al padre Alfaro la dirección del nuevo centro. Se inicia así el camino de dos prestigiosas instituciones, líderes por muchos años en la formación de jóvenes técnicos para mejorar la calidad de la producción y dar empuje a la industria costarricense.

Gilberto Garro Garita

Heredia

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