27 junio, 2014

Precios en aeropuerto

2800 por un café

Con mucha frecuencia oímos que nuestros turistas internacionales expresan que el país es caro para viajar, sobre todo en comidas y gastos diarios. Lo oímos también de parte de los turistas nacionales, cuando visitamos nuestros sitios turísticos. Siempre encontramos alguna excusa para defender esta afirmación, sobre todo los que también estamos en turismo, como es mi caso.

El pasado 22 de junio, en el aeropuerto de Liberia, mientras esperaba el vuelo hacia San José, hice uso de las instalaciones y servicios del café Players. Me parece que es un abuso los precios que se están cobrando. No es posible que una taza de café cueste 2800 colones más impuestos, y una botella de agua de 600 mililitros, 2990 colones más impuestos.

No estoy pidiendo precios especiales para nacionales, porque tampoco es una buena medida: estoy denunciando el abuso en favor de nuestra principal actividad económica. De seguir así, estaremos matando nuestra gallina de los huevos de oro.

Me decían unas europeas que se habían comido el helado mas caro del mundo…, ¡que llevaban la factura de recuerdo!

Alguien tiene que regular los precios, no solo del aeropuerto de Liberia, sino de los otros puntos de venta visitados por turistas.

Hay que hacer algo; de lo contrario, el esfuerzo por el lanzamiento de la nueva campaña Esencial Costa Rica pronto nos lo traeremos abajo.

Rodrigo Coto Coto

Barva de Heredia

Celebración en país de paz

Todos los medios de comunicación y todos, pero todos, hacen comentarios solamente sobre la multitud que festejó la histórica victoria sobre Italia, conseguida con pleno mérito.

Pero el mérito más grande de este país es la normalidad con la cual el presidente de la República, con la camiseta de la selección, circundado por centenares de compatriotas, festejó, gritó y alzó los brazos en signo de victoria como un ciudadano común, sin protección o, mejor dicho, protegido por el amor de su pueblo. Normalidad excepcional.

Roberto Sisti

San José

¿Servicio al cliente?

Me solidarizo con las numerosas cartas de lectores respecto al “servicio al cliente” no recibido de Tigo. Desde principios de junio estamos reclamando (o tratando de hacerlo) en llamadas kilométricas, llenas de repetitivas autoalabanzas de la compañía, fax rechazados, etc., con múltiples promesas y compromisos de días y horas de la llegada de técnicos que nunca aparecen. Por suerte, Tigo no tiene el monopolio, así que estamos investigando alternativas.

Hans Dieter Kurz

San José

Declaraciones de renta

Una forma eficaz hacia una mayor recaudación tributaria es que, en todo contrato de bienes y servicios al Gobierno y entidades estatales, se les exija a los proveedores la presentación de al menos una copia de las declaraciones de renta de los últimos tres períodos fiscales, como la única prueba fehaciente de su solvencia financiera para la ejecución de los contratos, pues si se trata de empresas perdidosas no deberían contratarlas.

Milton Arias Castrillo

Desamparado

‘Bullying’ docente

El 17 de junio apareció en La Nación un artículo que dice que cuatro de cada 10 alumnos se quejan por violencia de sus educadores, firmado por Alberto Barrantes C.

Resulta que ahora nos enteramos de que los muchachos también pueden decidir no volver al centro educativo por temor al docente(s). Se mencionan desde ofensas –como decirles burros, tontos, que no sirven para nada– hasta incluso golpes.

Por supuesto, no excluyo una histórica y repetida: el abuso sexual. Igualmente grave, discriminación por nacionalidad, religión, nivel económico, preferencia sexual, discapacidad o etnia.

Si es cierto que los educadores no pasan por ningún filtro, ya es hora de que se haga. No puede seguir siendo suficiente solo el título. ¿Y los sindicatos, qué? Si eso sigue así, y el MEP no interviene antes –como en muchos casos– de que se convierta en emergencia, el problema se irá haciendo más grave.

Ya vemos centros educativos aprovechándose de la situación y agregando en su propaganda: “ Bullying free ”.

Carlos Masís Acosta

San José

Dos preguntas

Ante los reiterados errores de la Fiscalía, me pregunto: ¿quién fiscaliza a la Fiscalía?

Cuando somos testigos de las ineficiencias en el cumplimiento de las responsabilidades que la ley le asigna a la ARESEP –aparte de gollerías, incrementos de salarios desproporcionados, parcialidad en las resoluciones donde solo el aumento de tarifas parece ser la decisión posible, falta de transparencia en los modelos tarifarios–, me pregunto también: ¿quién regula a la Autoridad Reguladora?

Gustavo Elizondo Fallas

Santa María de Dota

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