5 noviembre, 2014

Héroe sin medalla

Director de operaciones de la Cruz Roja

No ha quemado mesones ni tampoco enarbolado fusiles en los frentes de batalla, pero cuenta con una vida dedicada a salvar vidas en accidentes aéreos, inundaciones, movimientos telúricos y derrumbes. E, incluso, rescatando extraviados en montañas.

Este valiente, curtido y veterano rescatista, cuenta con más de 50 años de servir a la patria en labores humanitarias con la Cruz Roja. En la década del sesenta, capacitaba a voluntarios en las filiales de la Cruz Roja en la aplicación de primeros auxilios y montañismo, conjuntamente con el Dr. Óscar Alfaro, expresidente de la organización. En 1963, compartimos las labores de salvamento de niños y ancianos durante las inundaciones en Taras de Cartago. Este estratega en emergencias se constituye en un ícono en los equipos de rescate nacional. Y, a estas alturas de la vida, cuando exhibe sus risos plateados sobre su cabellera, continúa aferrado a las ambulancias, susurro de las sirenas, botes, helicópteros y lanchas.

Guillermo Arroyo, director de operaciones de la Benemérita Institución, es un héroe anónimo que cuenta con méritos suficientes para exhibir sobre su pecho medallas por servicios humanitarios.

Sergio Espinoza Alfaro

Tres Ríos

Futuro de la medicina

El 29 de octubre se publicó en La Nación el resultado del primer estudio de carga de enfermedad y años de vida saludables de la CCSS, donde se dice que los ticos “vivirán 75 años de los cuales durante 69 años estarán sanos, pero pasarán enfermos al menos una década a lo largo de su vida”.

En al misma edición se publica un artículo sobre lo que se visualiza será la nueva medicina, que se discutió en un foro nacional. En este foro se trataron temas importantes sobre la evolución de la medicina y las maravillas que producirán la tecnología médica, la genética, la farmacogenética, la regeneración de órganos, órganos biónicos, los transplantes de órganos sintéticos, el monitoreo avanzado con chips implantados, los alucinantes progresos de la informática, los expedientes electrónicos y la formación de los nuevos médicos entrenados en este sentido. Una presentación estuvo relacionada con los principios de ética que deberán regir la aplicación de estos progresos.

La sensación que se produce es que las maravillas de los avances de la tecnología hacen olvidar a los médicos que quien enferma es un ser humano: una unidad bio-psico-social y espiritual, que siente, sufre, busca ayuda y alivio, que solo desea recuperar la salud, el bienestar y la felicidad a la que tiene derecho.

Isidoro Zaidman Walzer

San José

El Calderón Guardia

Quiero felicitar y agradecer al personal del llamado “anexo” en emergencias de ese hospital por el espíritu de servicio demostrado durante los casi dos días que estuve bajo su cuidado. Tanto los doctores, personal de enfermería y hasta Evelyn, joven muy diligente y colaboradora, fueron de gran ayuda en mi mejoría. Dios los bendiga.

Grace Scott Lobo

Curridabat

Urge semáforo en Guadalupe

Diariamente, y sobre todo en horas pico, la vida de centenares de conductores y de peatones corre peligro ante la falta de un semáforo en la esquina que se encuentra del estadio Coyella Fonseca, 50 metros al oeste, propiamente en San Antonio de Guadalupe, en la calle que comunica hacia la clínica La Católica.

Con la cantidad de accidentes que ocurren cada año, esta intersección se ha convertido en una de las más peligrosas e inseguras del cantón.

Daniel Madrigal Sojo

Goicoechea

Chofer imprudente

El jueves 30 de octubre, a las 12:50 p. m., transitaba a la altura del Decosoure en Desamparados, cuando el chofer del autobús de la línea Barrio Lourdes de Aserrí-San José, unidad número 27, me echó el vehículo encima. Para evitar un accidente tuve que maniobrar mi carro con riesgo de colisionar otros. Seguidamente el chofer sacó su mano por la ventana, efectuó señales obscenas y se aparcó en el centro de la calle para obstaculizar mi tránsito. En tales circunstancias me apersoné al plantel de Autotransportes Desamparados y pedí conversar con el jefe de operaciones o el gerente general. Lo único que conseguí fue hablar con la recepcionista. Me atendió en vía pública y me proporcionó su correo electrónico para enviarle la queja por escrito. He desistido de plantear la queja. No creo que pase nada. Sin embargo, como Autotransportes Desamparados presta un servicio público y su chofer constituye todo un riesgo, pongo este incidente en conocimiento de la sociedad. Espero que el Consejo de Transporte Público tome nota, y que Autotransportes Desamparados en el futuro tenga mejor tino al contratar sus servidores y atienda mejor a quienes se presenten a sus instalaciones a quejarse de su personal.

Guillermo Bonilla Vindas

Desamparados

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