Opinión

Se busca ministro

Actualizado el 23 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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Hace aproximadamente un año, Johnny Araya renunció, el oficialismo cayó y el PAC llegó al poder de la mano de Luis Guillermo Solís. Desde entonces, el nuevo gobierno ha dejado un sabor agridulce.

Entre críticas muy bien fundamentadas y majaderías con los viajes en búsqueda de inversiones, la administración Solís Rivera parece carecer de una persona capaz dentro de su gabinete de hacerle las relaciones públicas al presidente. Boris Ramírez es una excelente ficha, pero parece ser un actor de reparto más, y evidentemente, Melvin Jiménez no tiene esas aptitudes.

Es entendible que todo gobierno tenga problemas, que enfrente a una oposición más o menos estructurada y que sea atacado por ella diariamente. Lo que un gobierno no puede permitirse es carecer de una persona competente para hacerse defender. En este caso, la administración Solís Rivera no puede permitirse tener un ministro de la Presidencia que demuestra diariamente limitada capacidad para desempeñarse en el ámbito que le compete. Incluso, ha sido el presidente Solís el que ha tenido que salir a aclarar lo dicho por el ministro Jiménez debido a sus equivocaciones.

Por otra parte, es difícil entender a los que creen que en un año el gobierno puede arreglarlo todo. Si vemos en retrospectiva, al PAC no se lo critica por acciones u omisiones de política pública, sino por la mala comunicación, las contradicciones internas, negociar con los derechos humanos como moneda de cambio para el Directorio de la Asamblea, la poca apertura del ministro de la Presidencia para con la prensa, o el nombramient o a dedo de la presidenta del partido en un puesto legislativo (imaginemos la reacción que hubiese tenido el PAC en caso de que Luis Gerardo Villanueva hubiese nombrado a Bernal Jiménez en algún puesto de la Asamblea Legislativa).

Aunado a esto, el manejo de redes sociales del presidente parece estar en manos de novatos que una y otra vez han tenido que corregir e incluso desmentir sus propias publicaciones. Esto ha estado lejos del manejo en campaña, el cual le dio a Solís un impulso importante en la lucha por la Presidencia.

No me arrepiento. Hace un año, voté por el PAC y no me arrepiento, y honestamente no creo llegar a arrepentirme. Ha habido acciones positivas dentro de esta administración.

Sin embargo, es curioso que los principales puntos que se le señalan al partido como errores sean zancadillas internas, yerros de comunicación interministerial y contradicciones con los principios del PAC. No se acusa al partido de desvío de fondos, de robarse el dinero de una trocha o de no pagar impuestos.

Esto quiere decir que este gobierno tiene en sus manos la forma en cómo será recordado en la historia: como el gobierno del cambio, que rompió con décadas de bipartidismo para el bienestar del país; o el gobierno que se comportó como un hijo menor del bipartidismo.

Aún no hemos pasado ni el primer tiempo del partido, pero, aunque la finca ya estaba encharralada –según el decir de Solís–, con ministros como Melvin, el charral se está enquistando.

El autor es estudiante de Ciencias Políticas de la UCR.

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