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Cartas a la Columna

Actualizado el 09 de septiembre de 2017 a las 10:00 pm

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Referencia incompleta

Devuelta por documento incorrecto

A mi madre la atienden en el sector 4 del Ebáis de Lourdes de Montes de Oca. Ella padece de varias enfermedades, como diabetes e insuficiencia venosa. Mi mamá siempre me ha comentado de la mala atención que le da la médico que le ve, ya que pasa más tiempo en el computador que con ella y solo le da sus recetas de rutina, a pesar de sus dolores.

El 5 de setiembre la acompañé y, finalmente, la doctora vio sus pies, pero dijo que no podía hacer nada, aunque tampoco la había referido a la Clínica del Dolor del Calderón. Por fin le hizo la referencia, pero iba incompleta, por lo que no la atendieron. Con mucho dolor regresó al Ebáis para que le dijeran que debe esperar hasta el lunes porque la doctora la atenderá solo con cita. Espero una respuesta del Ebáis.

Lorena Vargas Hernández

Montes de Oca

Inequidad jurídica

En el año 2016, los tribunales condenaron en procesos judiciales separados a dos dirigentes políticos encargados de las finanzas de sus partidos por estafa contra el Estado; el primero a ocho años y el segundo a seis, aunque no hubo favorecimiento personal, ya que lo actuado beneficiaba a los partidos políticos que representaban.

Sin querer justificar a estas personas, quienes, si cometieron un delito deben asumir las consecuencias, no parece existir equidad cuando vemos que otros políticos que estafaron al Estado y que sí recibieron beneficios patrimoniales, quedaron libres ya sea por gazapos del Ministerio Público o por tecnicismos que los jueces interpretan según convenga. Sin sonrojarse caminan libremente por las calles de este país e incluso se atreven a participar en política o a tener presencia en medios de comunicación, como si nada hubiese pasado. Si contaron con esa “suerte judicial”, lo menos que podían hacer es quedarse queditos, sin mucha bulla, si es que les queda un poquito de vergüenza.

Gustavo Elizondo Fallas

Santa María de Dota

Espera respuesta

El 31 de agosto tuve un incidente con un chofer de la empresa Coopana, en la ruta de Cuatro Reinas de Tibás. Llamé a la empresa para quejarme, pero hasta la fecha ningún funcionario me ha dado una respuesta.

Francisco Sánchez Ramírez

Tibás

Impuestos sin razón

Los últimos gobiernos nos han fallado en lo esencial. Nuestros jóvenes trabajadores pierden su mayor tesoro: el tiempo. Con la isquemia de nuestras arterias, es difícil imaginar un futuro provisorio. Con altos impuestos a los automóviles y una de las tasas más altas de derecho de circulación debería estar solventado el problema.

Por otro lado, en educación, la brecha se ahonda cada vez más y miles de hogares hacen grandes esfuerzos para brindar a sus hijos la mejor educación posible. El promedio de notas en bachillerato es reflejo de esta realidad, porque el 8,7 % del estudiantado proviene de la educación privada y estos llegan a ocupar el 30 % de la matrícula de la UCR.

Según la encuesta nacional de hogares (Enaho), la mitad de los estudiantes de las universidades públicas pertenecen a las familias de mayores ingresos, mientras que en las universidades privadas esta categoría corresponde al 37 %. De hecho, el 80 % de los préstamos de Conape son para estudiantes de universidades privadas.

Además, es evidente que la CCSS está colapsada. No se crea que los hospitales y clínicas privadas están pletóricos de pacientes muy pudientes. Mucha gente empeña su casa y compromete su peculio para salvar su vida o la de un familiar. El gobierno pretende gravar con más impuestos la educación y la medicina privadas, ¡qué desfachatez!

Franco Alvarenga Venutolo

San José

Futuro de bien

Muchas veces son los padres de familia quienes promueven una educación machista al no dejar que los hijos decidan el deporte o el arte que les gusta y les imponen jugar fútbol o las motos y la velocidad. El mundo se ha abierto más a las mujeres, pero todavía falta mucho por cambiar y mejorar. Se comienza en casa y los educadores deben reforzar los principios de igualdad y tolerancia, porque niños y jóvenes felices serán personas de bien.

Fabián Cerdas Quesada

Turrialba

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