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Cartas a la Columna

Actualizado el 17 de abril de 2017 a las 12:00 am

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Larga espera

Rostipollos tardó en avisar carencia de pollo

El 3 de abril fui con mi familia a Rostipollos de Escazú, nos dieron la bienvenida, nos ubicaron en una mesa, nos entregaron el menú y nos tomaron la orden, pero unos 30 minutos después se acercó el mesero a decirnos que no tenían pollo porque se había ido la luz y al que estaban haciendo le faltaba mucho para estar listo.

Si eso lo sabía él desde que llegamos, ¿para qué nos tuvo ahí tanto tiempo? Escribí un mensaje privado al Facebook de Rostipollos y me dijeron que me iban a llamar y no lo hicieron; llamé yo, pero me cortan la comunicación. Espero una respuesta de la empresa.

Andrea Paola Rojas Mora

Escazú

Reintegro de depósito

Durante la Expomóvil cometí el error de tratar con la empresa representante de Toyota en el país. A la semana siguiente avisé que no continuaría la compra y me indicaron que tenía que enviar una nota y siete días después me devolverían el dinero. Durante toda una semana me dejaron esperando llamadas que no devolvieron, correos que vagamente contestaron, me hicieron ir un viernes luego del trabajo a Tesorería donde esperé, pero nadie sabía del cheque; pedí que me comunicaran con el gerente; sin embargo, devolvieron la llamada a Servicio al Cliente y ni siquiera me dan el correo que solicité para poner la queja.

También pedí una nota donde me indicaran que no se me ha entregado el dinero y la fecha exacta en que lo devolverán, y no lo hicieron.

Nunca imaginé que una empresa con esta trayectoria me hiciera perder el tiempo, porque el dinero no se los voy dejar. ¿Qué gana la empresa reteniendo el dinero de las personas?

Dinia Argüello Morales

Atenas

Mejorar condiciones

Las empresas noticiosas nos tienen informados de lo que acontece a escala nacional e internacional. Y aunque dejen, de tiempo en tiempo, de informar acerca del hambre y las desgracias del pueblo costarricense, no por eso han desaparecido.

La injusticia, madre de muchos de esos fenómenos, sigue dándose, y aparentemente ha sobrepasado las posibilidades de nuestro Gobierno. Este último y nosotros hemos fracasado por diferentes razones en encaminarnos hacia un estilo de vida pleno de una democracia, donde imperen los principios de justicia, libertad, igualdad y fraternidad.

Mientras los partidos políticos elucubran y se ponen de acuerdo sobre cuáles son las mejores soluciones para resolverlos, gran cantidad de costarricenses carecen de aquellos principios democráticos.

Son muchos los problemas sociales que ameritan atención, pero existe uno que, por su actualidad, impacto e inmoralidad requiere trabajo urgente.

Si nuestros gobernantes y nosotros nos dejáramos poseer por un poco de la conmiseración, de la que hacemos gala en la Semana Santa, buscaríamos afanosamente una solución a la situación de los privados de libertad. Vergüenza nacional e internacional para un Gobierno y un pueblo que se confiesan democráticos y cristianos.

Carlos Eduardo Masís Acosta

Cartago

Mitos y prejuicios

La diversidad sexual no solo existe en los seres humanos. Tanto la bisexualidad como la homosexualidad son algo común dentro del reino animal. De hecho, sin contar a los seres humanos, existen más de 1.500 especies animales con homosexualidad en el mundo. Podemos nombrar a los chimpancés, pingüinos, gusanos, cisnes, bisontes, jirafas, diversas aves, sapos, insectos, ovejas, murciélagos, delfines y orangutanes.

Las moscas de la fruta mantienen relaciones homosexuales por la ausencia de un gen que les permita diferenciar el sexo; los delfines, para favorecer la unidad del grupo, y los albatros, para asegurar un compañero de por vida. Por lo tanto, el apareamiento entre animales incluso pareciera ser una adaptación biológica y evolutiva para la supervivencia de determinadas especies.

Debemos ser conscientes de que muchas personas, y por diversas razones, hacen aseveraciones que no están fundamentadas, sino que se basan en prejuicios religiosos y van en contra de estudios y descubrimientos científicos realizados desde hace décadas.

Katherine Salazar Ochoa

Desamparados

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