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Cartas a la Columna

Actualizado el 08 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Desayunos atrasan citas

Ebáis detienen atención una hora

Duele que en los Ebáis de La Asunción y San Antonio de Belén los funcionarios se tomen una hora para desayunar. A las 8 a. m., el personal detiene toda actividad y se retiran a comer, y no reanudan las labores hasta una hora después.

Lo más lamentable es que se conceden citas médicas para las 8 a. m., y los pacientes no son atendidos hasta una hora después, por lo cual serán llamados a las 10 a. m. ¿No es que los empleados deben presentarse a su trabajo desayunados? ¿Les deducen esa hora de los salarios?

Gustavo Halsband

Escazú

Pocos cajeros

Intento hacer trámites en la plataforma en línea del Banco Popular, pero no se puede por errores de conexión. Ir personalmente a una sucursal es de horror.

Cuando fui, en las oficinas centrales, según la numeración, de las cajas 29 a la 40, debería tener a mi disposición 12 cajeros. Pero solo había cuatro personas atendiendo.

En las otras ventanillas, con las placas de los funcionarios asignadas a cada una, no había nadie, mas la fila de personas esperando para ser atendidas ya daba su tercera vuelta, según el orden estricto en el que los guardas las acomodan. ¿Será que alguien me puede aclarar para qué son todas las ventanillas en desuso?

Marianella Villalobos Gamboa

Desamparados

Servicio lento

Hace un mes estuve en la sucursal de Coopeservidores de Novacentro, en Guadalupe, para hacer un pago en la caja, y tardé una hora. Volví un mes después y sucedió lo mismo porque solo contaban con una cajera. Los demás clientes en la fila me dijeron que lo mejor era tener paciencia, pues en esa sucursal, al parecer, así es la atención. ¿Habrá alguna forma de agilizar la atención, especialmente de personas adultas mayores?

Eduardo López Vincenti

San José

Paquete sin entregar

Tengo un mes de tener un paquete en tránsito, en el servicio de paquetería WebBox. No contestan la central telefónica, ni correos, ni chats, ni mensajes en las redes sociales. ¿Por qué no pueden decirme qué pasó o cuándo recibiré mi paquete?

Trilce Villalobos Mora

San José

Otra ‘pesadilla’

Las computadoras cuánticas harán ver su laptop como si fuera un ábaco. Los nuevos descubrimientos surgen cada vez más rápido, y los científicos afirman que estamos a 15 o 20 años de contar con computadoras cuánticas programables y totalmente funcionales. Estas máquinas serán millones de veces más poderosas que los supecomputadores más rápidos de hoy.

El Laboratorio Nacional de Los Álamos, en EE. UU., opera uno de los más importantes laboratorios de computadoras cuánticas. Esta tecnología hace los cálculos usando el giro de átomos especiales, llamados qubits, y está basada en hipótesis físicas como la de multiversos paralelos. La computación cuántica es así de rápida porque calcula todas las posibles respuestas al mismo tiempo. Si ya le preocupa que la inteligencia artificial le vaya a robar su empleo, la computación cuántica será su pesadilla.

Leslie Anderson

Moravia

Licor en carretera

La Semana Santa se caracteriza por la cantidad de muertes, y este año no fue la excepción. El Estado sigue gastando millones de colones en operativos de tránsito, campañas publicitarias y programas de prevención.

La ley seca se debilitó a tal punto que la mayoría de municipalidades ya no la cumple, pese a que casi la totalidad de los accidentes de tránsito siguen teniendo como principal causa el exceso de licor. Se quitó la ley seca porque, aun con ella, se da un gran consumo de licor, pero sin la norma, este sigue igual.

La labor de prevención que recae en el Estado no ha sido total. Este año, durante la ley seca en Caldera abundaron las vallas publicitarias de cervezas y otras bebidas alcohólicas.

De nada sirve que en Esparza se cierren todos los bares si los de Puntarenas permanecen abiertos y los conductores andan ebrios.

Edgar Chacón Lizano

Esparza

Altos precios

En el ámbito comercial de nuestro país, hay tres situaciones que ameritan ser investigadas por el Gobierno y ponérsele límites.

Una son los altos precios que cobran las universidades privadas por sus servicios docentes y administrativos. Resulta imposible para un estudiante, incluso de clase media, pagar entre ¢3 millones y ¢5 millones por año lectivo, a menos que la familia recurra a préstamos bancarios año tras año.

La segunda, las diferencias hasta de un 100% en los precios de los medicamentos entre farmacias grandes y pequeñas.

La tercera son los altos porcentajes en las tasas de interés que cobran algunos bancos por las tarjetas de crédito. Constituyen estos tres casos un grave problema para la población de escasos recursos.

Rigoberto Prendas Vargas

Guápiles

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