Opinión

Cartas a la Columna

Actualizado el 15 de abril de 2015 a las 12:00 am

Opinión

Cartas a la Columna

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Vías peatonales

Derecho adquirido

La palabra peatonal , según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), significa “zona urbana reservada a los peatones”. Cuando las avenidas peatonales se crearon en San José, se convirtieron en un excelente medio para que las personas se desplacen por el centro de San José con seguridad y respirando un aire menos contaminado.

Las personas con discapacidad visual las adoptaron rápidamente como un ruta por la cual caminan sin acompañante, desde la iglesia de La Soledad hasta la de La Merced, solo con la ayuda de su bastón, para realizar trámites o compras en los bancos y comercios de la zona.

Para ellos es ya un derecho adquirido que ahora les quieren quitar, para reemplazarlos por ciclistas que utilizan vehículos que contradicen la definición de peatonal.

Parece que las decisiones se toman sin considerar verdades que están a la vista de todos.

No les quitemos este derecho a personas que necesitan de las vías peatonales.

Silvia Gagneten Barbetta

Pavas

Atraso en pensiones

Referente a la carta publicada el 11 de abril por Ricardo Coto Castillo, comparto su acertado comentario sobre las pensiones del régimen no contributivo. En varias ocasiones estas personas tienen que esperar varios días por su pensión, como ocurrió en este mes, pues les depositaron después de Semana Santa, cuando en realidad todos esperaban el dinero en los tres primeros días, obviamente, para, por lo menos, comprarse un par de atunes y algo más, como es tradicion en esta época.

Es una injusticia lo que les hacen a estos pensionados, ya que el hecho de que no cotizaran en el pasado no quiere decir que no contribuyeron con el desarrollo de nuestra querida Costa Rica, pues, gracias a sus buenas costumbres y sacrificios, nos heredaron este país, que desgraciadamente se está viendo amenazado por costumbres que no son auténticamente nuestras.

Francisco Robles Chacón

Cartago

Pastora en Calero

En Los cuentos del gallo pelón, de Alberto Cañas, figura la historia de Michel Blondin, que a los 20 años, en Nueva York, ejecutó al piano la obra musical Concerto, que fue un gran éxito, pero el primero y el último, ya que por más esfuerzos que hizo luego, no pudo hacer otra, por lo cual se dedicó a la bebida y murió frustrado a los treinta años. Edén Pastora, en sus años mozos, hizo algo trascendental en la lucha contra Somoza: tomó el Palacio Nacional y se cubrió de fama. Pero hasta ahí. No tuvo capacidad, como Michel Blondin, para hacer otra cosa, y ahí está, con sus 78 años a cuestas tratando de que alguien hable de él, aunque sea por sus hazañas de saltimbanqui, encaramado en una escalera y pastoreando lo que hacen los costarricenses allá por la isla Calero.

José Manuel Godínez Salazar

Desamparados

Arte inapropiado

En diferentes ocasiones, ya sea en el Museo de Arte Costarricense, en el Museo de Oro o en una muestra en Avenida Escazú, me he topado con exhibiciones explícitas, no aptas para menores. Estas salen inadvertidamente en salas abiertas a todo público, donde cualquier niño puede entrar sin saber que encontrará escenas dignas de películas indecentes.

He llegado a la conclusión de que no lograré enseñarles a mis hijos a valorar el arte, sino que más bien se están forjando la idea de que el arte es para personas sin valores morales. No hay respeto para la niñez en el ámbito artístico. ¿Dónde está el Ministerio de Cultura y Juventud? ¿Dónde está la Oficina de Censura de este país? ¿Alguien que se preocupe? Y que no vengan con el argumento de que el sexo es normal, y ya por eso voy a poner a mis hijos a ver pornografía. ¡Protejamos la niñez!

Gabriela Castro Álvarez

San José

Mal ejemplo en la Asamblea Legislativa

En mi trabajo de educador, aprendí que una de las mejores estrategias de enseñanza es el ejemplo. El ejemplo, bueno o malo, cala poco a poco como aprendizaje, aunque no se pretenda eso. Imperceptiblemente, se incorpora a nuestra manera de pensar y actuar, se vuelve un hábito.

Cuando era niño, existían ciertas revistas, periódicos, pasquines, etc., que nos eran vedados por su contendido inmoral, promotor de antivalores. Ahora leemos, vemos y oímos en la prensa escrita y en la televisión ejemplos de conductas indignas por parte de diputados: mentiras, desquites, actos cobardes, intolerancia, egoísmo, ineficacia, presiones deshonestas al libre albedrío, irresponsabilidad, revanchismo, etc.

Definitivamente, son actos violatorios, no solo de la ética profesional, sino del juramento que hicieron cuando fueron investidos como diputados. Algunos de ellos, posiblemente son obligados por línea de partido.

Con esos ejemplos vergonzosos de algunos diputados y una educación formal que, obnubilada con la ciencia y la tecnología, no programa, enseña y constata el aprendizaje de valores, ni siquiera soñemos con la Costa Rica justa, equitativa y fraterna que casi todos deseamos.

Carlos Masís Acosta

Cartago

  • Comparta este artículo
Opinión

Cartas a la Columna

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota