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Cartas a la Columna

Actualizado el 10 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

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Muerte digna

Apoyo a personas

No podemos ser tan obtusos de creer que nuestro Dios, que es todo amor, nos hace pruebas espeluznantes para ver cuánto lo queremos o somos fieles a él. Dios es amor . El derecho a no sentir dolor o el derecho a dejar de ser lo que somos por una enfermedad cruel y diabólica que nos quita nuestra dignidad y nuestra humanidad es un derecho adquirido por el libre albedrío (que el mismo Dios nos otorgó), que según la Real Academia de la Lengua es “potestad de obrar por reflexión y elección”. Brittany Maynard, de solo 29 años, decidió dejar de vivir para que el cáncer no la consumiera y tiene todo mi respeto y admiración.

Por favor, pensemos un poco y apoyemos a esas valientes personas que quieren morir en paz y sin dolor, que al final es lo que todos queremos, sin que tengamos que buscar países o estados más piadosos donde ya la eutanasia es una ley.

El domingo pasado salió el artículo en La Nación sobre Mauricio Leandro Rojas, hombre en su plenitud que tiene un cáncer terminal y quiere morir con dignidad. Tiene todo mi admiración, mi apoyo moral y mi respeto, decida lo que decida.

Lilia Berrocal Castelan

Escazú

Unos pesos menos

Así que esa era la razón por la cual no se levantaba la huelga. No era la conveniencia de la eliminación de la cláusula 9.1 en el contrato con APM. No, se trataba de unos pesos de menos en la quincena. Pero el furgón quemado, los parabrisas quebrados, las pérdidas generadas en el comercio de artesanías, no son nada comparados con los pesos de menos en el sueldo. Tampoco las pérdidas del Estado por la inoperancia de los servicios portuarios, ni el incremento de los precios en la mercadería por las multas de las navieras . Tampoco los millonarios pagos obligados a hacer a operarios foráneos por ayuda en el atraque y manejo de las grúas de pórtico. Tampoco importa la posición de Costa Rica en la escala de operatividad de puertos (129 de 135). Todo ello y mucho más no importa con tal de que no se les rebajen unos cuantos pesos de sus sueldos (y ojo que no son cualquier sueldo) por abandono de trabajo, que en otro mundo ameritaría el despido sin ningún derecho. ¡Que Dios nos ampare!

Carlos Barrientos Guerrero

Coronado

Pago fallido

El 30 de setiembre me apersoné al Perimercados de Montelimar a hacer el pago mensual de mi tarjeta Peri Club Citi, lo cual fue imposible porque no había acceso a Citi- pagos. Más tarde, me enteré por casualidad de que de manera arbitraria la empresa había adelantado mi fecha de pago, que usualmente ha sido 2 o 3 del mes siguiente, al día 30 de setiembre. Ya era de noche, los bancos estaban cerrados y volví a intentar pagar en el mismo supermercado y en el Perimercados de Guadalupe, donde me informaron que ese día había sido casi imposible tener acceso al sistema de pagos de City.

Luego de muchos intentos, pudimos realizarlo y evitar así los altos cargos por mora que un día de atraso genera en la cuenta. En mi caso, las consecuencias son mínimas, pues manejo un saldo bajo de endeudamiento, pero me pregunto qué sucede con aquellas personas que tienen cuentas altas y no se percataron del cambio de fecha. No sé si fue casualidad, pero sospecho que el beneficio económico derivado de la situación fue muy alto para City.

Thais Elizondo Fallas

San José

'Promociones'

Soy cliente de Cabletica y recibo mensajes de texto en los que me ofrecen promociones de 50% de descuento en todos sus servicios si me suscribo YA. No entiendo qué beneficios obtengo yo de una promoción de estas si ya estoy suscrito. Sería bueno que mejor ofrecieran ofertas que en realidad beneficien a sus clientes. ¿O acaso esperan que me suscriba de nuevo siendo ya cliente?

Luis Eduardo Monge Flores

Heredia

Garantía de peluche

Ahora que se acerca la Navidad quisiera aconsejar a los consumidores para que inviertan de la mejor manera su dinero. En julio compré en Cemaco un peluche que emitía sonidos en ¢13.544,30, con descuento. Dos meses después no funcionaba, acudí a Cemaco y me dijeron que el juguete solo tenía un mes de garantía, o sea, el mínimo que exige la ley, que lo podían revisar, pero que debía pagar ¢4.000 y que si no se podía reparar perdía el dinero (¢17.544,30 por un juguete que no servía). Cuando te dan una garantía tan pequeña es porque el producto no es bueno. Conclusión: no vuelvo a comprar en Cemaco.

Adolfo Montero Masís

Moravia

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