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Cartas a la Columna

Actualizado el 22 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

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Escudo Nacional

Errores en desfile

El domingo 7 de setiembre, día de La Pasada en Cartago, se realizó en la avenida 0, entre calles 6 y 8, al frente de la licorera Dionisios, una decoración con el Escudo Nacional de Costa Rica, el cual no correspondía con el oficial. No solamente fallaron con respecto a los colores de algunos elementos, sino que también olvidaron algunos detalles, como que los volcanes deben de ser humeantes, tal y como se modificó con el decreto ejecutivo número 26853-SP publicado en el diario oficial La Gaceta el 5 de mayo de 1998. Ojalá y lo tomen en consideración si desean volver a usar símbolos patrios, ya que es nuestro deber conocerlos.

José David Mora Céspedes

Cartago

Con múltiples trabajos

Publica La Nación el 9 de setiembre del 2014 (pág. 15A) que una doctora laboraba para varias entidades públicas: la CCSS, la JPS, la UCR y Correos de Costa Rica. ¿Cuántos funcionarios públicos estarán en la misma situación o similar, pues es sabido que algunas instituciones permiten a sus empleados prestar servicios profesionales durante el tiempo laboral del órgano público que los contrató? Todo ello a pesar de que muchos disfrutan de la llamada “dedicación exclusiva”, rubro que representa un porcentaje sustancioso de sus remuneraciones mensuales.

Egidio Vargas Durán

Santo Domingo de Heredia

Informe de 100 días

Con referencia a los (digamos) problemas encontrados por el Sr. Luis Guillermo Solís a su llegada a la Presidencia del país, me gustaría hacerle llegar un pequeño consejo que a mí me dio muy buen resultado y lo voy a hacer con la siguiente anécdota. Una vez me regalaron un mueble antiguo de muy buena madera, para que lo restaurara. Con mucho entusiasmo e ilusión comencé a desarmarlo y conforme lo hacía mis sentimientos iban cambiando pues el mueble estaba invadido por el comején, nidos de cucarachas y algunas ratas lo habían habitado. Terminé quemándolo para evitar más cría de bichos.

Lástima, porque era muy bonito y bueno, pero hay cosas que por más buenos deseos que uno tenga para repararlas, ya no tienen compostura.

Orlando Jiménez Chaves

San José

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