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Cartas a la Columna

Actualizado el 16 de abril de 2014 a las 12:00 am

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La vivencia de un milagro

Cáncer curado

En junio del 2006, en el Hospital México, después de una colonoscopia, me descubrieron un cáncer de colon. Luego, me indicaron que debía internarme para ser operado el 20 de julio. La cirugía me la hizo un maravilloso equipo médico.

La preparación anímica recibida de mi esposa Ana Lorena, mis cuatro hijos, yernos y nuera, y todo el ejército de compañeros, amigos y vecinos, fue importante. Pero lo sorprendente es cuando uno se queda solo en las noches previas en el México, y la mañana de la cirugía y toda su preparación. Ahí, uno mira en su interior y pide perdón por las ofensas a las personas queridas y pide a Dios que lo acompañe en ese nuevo camino de la vida. Estando a las puertas del quirófano, volví mi pensamiento a un hombre que me había fascinado: Juan Pablo II.

Unas horas después, desperté en la sala de recuperació. La jefa de Enfermería me dijo que todo había salido excelentemente bien. Recordé a Juan Pablo II y le di gracias a Dios. Luego vino la etapa de recuperación, aunque sufrí una emergencia, pero todo salió bien… Recibía la comunión del padre Manuel Calvo, y me fui recuperando poco a poco. Luego vino el viacrucis de la radioterapia. Ocho meses de viajar a diario al Hospital México, adioterapia, exámenes de sangre, más pastillas, más revisiones y más radiografías.

Después, pude conseguir la oración del proceso de beatificación de Juan Pablo II: “Oh, Trinidad Santa…”. Meditaba y le pedía al Señor por todos los que estaban pasando lo que yo había vivido. Un tiempo más tarde, el médico me expresó que no tenía nada de cáncer: estaba curado. Me dieron de alta.

Le conté esta historia a un querido sacerdote, y me dijo que la contara a otras personas. Soy un milagro de Juan Pablo II.

Óscar Lobo Oconitrillo

San José

Brote de tuberculosis

El pasado 3 de abril, se publicó una nota intitulada: “Ministerio de Salud alerta por brote de tuberculosis en San José”, en La Nación . Dada la importancia epidemiológica que esto reviste, el Área de Salud de Hatillo (Clínica Solón Nuñez Frutos) desea aclarar que en el primer trimestre del año no se han registrado casos nuevos de tuberculosis en esta área.

Gonzalo Zúñiga Mendoza

Director General a.i. Área de Salud de Hatillo

Quejade isidreños

Por gestión de algunos vecinos, a finales del año pasado logramos que la Municipalidad de San Isidro de Heredia nos recarpeteara la vía que pasa por nuestro pueblo.

Pero, recién empezado este año, la Empresa de Servicios Públicos de Heredia llegó abriendo zanjas a lo largo y ancho de la vía con el fin de tirar una tubería de agua que en nada nos benefició, y las zanjas quedaron abiertas. Esperamos que esa institución se digne venir a repararlas.

German Mora Ramírez

San Isidro de Heredia

Oferta incumplida

El 11 de abril me presenté al Megasúper de la pista a Cartago, a comprar el producto “chuleta de bolillo” que se anunciaba en oferta. Mi gran sorpresa fue que el mismo gerente del supermercado me dijo que el producto que venía anunciado en la página 15 A de La Nación no podía ser vendido ese fin de semana. Entonces, ¿para que publican algo que no van a cumplir o que no está dentro de su inventario?

Pablo Quirós Cortes

Tejar, Cartago

Reclamo por diagnóstico

Desde hace 14 años uso lentes por mi problema de miopía, he usado anteojos, lentes de contacto y siempre he acudido a ópticas Visión para el examen y la confección de los lentes. Este enero no fue la excepción, y ya que tenía muchos dolores de cabeza sabía que era hora del cambio. Mi sorpresa fue que en esta ocasión la optometrista de la sucursal de Multiplaza del Este me dijo que continuaba con igual miopía (-2,75, OI y -2,5OD) pero que el problema de ver borroso se debía a que tenía astigmatismo leve (0.5 OI). Le creí, y a los 3 días fui a retirar mis anteojos nuevos encontrando que seguía viendo igual de borroso y no podía leer de lejos. De inmediato, le dije a la optometrista el problema, a lo cual me respondió que debía acostumbrarme a los lentes nuevos. Pasaron 2 semanas y, al no haber mejoría, fui otra vez a la optometrista quien repitió el examen, insistiendo en el diagnóstico y me dijo que debía disminuir la corrección del astigmatismo. A los 3 días al recibir los anteojos “corregidos”, me encontré viendo mal.

Ante esta situación fui a mi oftalmólogo y, al hacerme la optometría, el resultado fue que tenía -3.25 de miopía en el ojo izquierdo y -2,75 en el ojo derecho con el astigmatismo de 0.5 en el primero. Al llamar al servicio al cliente de la óptica Visión para mostrar mi descontento no obtuve más respuesta que “Nosotros la llamaremos”, cosa que no sucedió. Estuve tres meses con dolores continuos de cabeza por no poder ver bien, hasta que pude recurrir a la cirugía correctiva y aún nadie de la óptica me da respuesta.

Gisela Rodríguez Monge

Curridabat

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