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Cartas a la Columna

Actualizado el 09 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Derecho a elegir

Unos “seres humanos”, por egoísmo o ignorancia, defienden el asesinato de un niño por lo que llaman el “bienestar” de la mujer. ¿Egoísmo o ignorancia? El niño no nacido no es un órgano de la mujer, como una mano: es un ser diferente, con sus propios derechos de ser humano. Los derechos de uno terminan donde comienzan los del otro. La mujer violada ya debe cargar con un dolor enorme y quieren aumentárselo haciendo que se sienta para siempre asesina de su propio hijo. Si no quiere al niño, que lo dé en adopción, muchas parejas lo desean.

El aborto castiga al más inocente e indefenso de los tres. ¿Por qué no proponen que se mate al niño después de nacer? Al fin y al cabo es el mismo crimen y el niño ya nacido, al menos, podría defenderse con su llanto.

Emilia Piza Escalante

San José

Diálogo con Ortega

Si algo hay que reconocer y aplaudir es el gesto valiente y decidido de la presidenta Laura Chinchilla al salir a defender, una y otra vez, la soberanía de Costa Rica ante las agresiones de Daniel Ortega. Ortega y su subordinado Pastora solo insultos han tenido para nuestra máxima representante, y no son merecedores de ningún diálogo. A Costa Rica hay que defenderla como hace esta valerosa mujer, con hidalguía.

Johnny Díaz Pérez

Cartago

Violencia

¿En qué estamos convirtiendo a nuestra amada Costa Rica? Es indignante ver un deporte como el fútbol que une en su devoción y admiración a todos en un mundial y como los costarricenses aficionados al fútbol en Costa Rica llevan un deporte como este al fanatismo, sin importar la integridad y el respeto a la vida de nuestro prójimo. ¿Dónde está ese símbolo que caracteriza a nuestro país? Como dijo el presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti: “Donde hay un costarricense, esté donde esté, ¡hay libertad!”.

Disfrutemos ese lindo deporte y digamos no a la agresión, no a la violencia, no al irrespeto a la vida, no a las barras y agresores.

Gonzalo Morales González

San José

Liceístas dolidos

Miles de liceístas, a lo largo de 125 años, recorrimos diariamente el paseo de los Estudiantes, convertido lamentablemente en el Barrio Chino. Pasábamos a pie o en bicicleta, de camino a nuestras aulas y llevaremos siempre un gran recuerdo de juventud de esa emblemática arteria josefina. Ningún liceísta podrá perdonar la desaparición del Paseo, una atrocidad histórica.

Carlos Luís Rojas Contreras

San Luís de Santo Domingo

Culpables de accidentes

Ya son bien sabidos el funcionamiento y horarios del tren. Por eso no tienen justificación los intrépidos que “se la siguen jugando” para ganarle al ferrocarril en los cruces y que provocan colisiones que han sucedido mucho en estos días. Lo peor es oír las excusas: “El tren se me metió” y “no sonó la corneta a tiempo”. ¡No sean vivazos y no se la jueguen! Paren, escuchen y vean si viene el tren.

Royner Montero Carvajal

Curridabat

Niños desamparados

Leyendo el informe que realizó La Nacion sobre los niños con parálisis cerebral y viviendo en extrema pobreza no puedo explicarme cómo el Estado puede estar a ajeno a estos casos. En particular me gustaría conocer si hay una institución que dé soporte técnico y ayuda financiera a estos niños y a sus padres.

Conozco a un niño de 3 años cuyos familiares directos han volcado toda su atención para atenderlo: es un trabajo de 24 horas, no se puede fallar con sus medicamentos ni con su alimentación, terapias físicas, motivacionales, cuido minucioso de su aseo personal, propiciar el mejor entorno en su casa, juguetes terapéuticos, coches especiales para pasearlo, y muchas otras cosas. Ojala que el próximo gobierno tenga este tema en su agenda y que ayude a darles una mejor calidad de vida a estos niños.

Albán Rugama Dávila

Barrio México

Deserción estudiantil

Las causas de la deserción estudiantil son múltiples: la mala visión de los Gobiernos, los programas educativos, la poca publicidad de otras opciones adecuadas a la realidad, la formación de profesores y calidad de las universidades, y el mal comportamiento de la gente respecto a las becas.

Lucía Fernández Mora

Turrialba

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